miércoles, 22 de diciembre de 2010

Eric.

Pisó el acelerador y salió a toda velocidad. Se sentía impotente debido a su incapacidad de reacción ante tanto cúmulo de sentimientos . No era capaz de asimilarlo todo de golpe y sólo sobre su moto podía liberarse. Notaba como el corazón le latía a cien por hora, seguramente a la misma velocidad en la que se había puesto en apenas unos segundos. Era imposible que ella hubiera sido capaz de volver a sacarlo de sus casillas. Locura, pasión, desenfreno… Era tanto lo que sentía y tan poco lo que podía expresar. El secreto le consumía poco a poco haciendo que su adrenalina se disparara por las nubes. Y entonces recordó aquella canción que una vez le había dedicado…

 Bésame, ¿tan extraño es? Tienes el sabor de lo equivocado…

Si, estaba mal lo que hacían. Lo estaba en su momento y volvía estarlo ahora, pero era tal la ola de sensaciones que le provocaba que se sentía incoherente antes sus propias palabras. Quería surfear por el tsunami de su cuerpo y descubrir cada tesoro escondido en ella.

El placer de hacer exacto lo incorrecto. La paródica alegría de oponerse ante el resto. Yo te diré lo que podemos hacer, amémonos a escondidas nena…

¿Por qué no? Quizás valía la pena arriesgarse y luchar por lo que una vez perdió.
Giró en la primera rotonda que se encontró y volvió hacía el lugar del que había huido hacía ya una hora. ¿Seguiría esperándole?




  . M A R G A R I T A S . D E . P A P E L .

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