martes, 3 de mayo de 2011

Quinto Capítulo

En la facultad de Javier las clases habían finalizado hacía una hora, sin embargo él continuaba en el mismo sitio que ocupaba cada mañana a primera hora para poder descansar los ojos sin que el profesor se diera cuenta. Ese día había sido distinto. A penas quince minutos después de empezar la clase, algo empezó a vibrarle en el bolsillo. Cuando consiguió sacar el móvil la pantalla iluminada le ofreció la sorpresa más ilógica que podría haberse imaginado en esos momentos. Era imposible que aquel número estuviera volviendo a querer contactar con él. No después de tanto tiempo.
Aun ahora seguía contemplando el móvil. No sabía qué hacer. Podría devolver la llamada pero, ¿y si se había equivocado a la hora de marcar su número? Quedaría como una persona muy débil ante sus ojos y eso era lo último que deseaba en esos momentos. Además, le había llamado en horario de clase, si no se había equivocado ¿cuál sería el motivo?
Estaba hecho un lío. Miles de preguntas recorrían su mente de lado a lado haciendo que las dudas y el miedo aparecieran de nuevo en su cabeza. Quería devolver la llamada, preguntar por qué había pensado en él después de tanto tiempo, pedir explicaciones de su desaparición… pero para ser francos, ni si quiera tenía valor para hacerlo. Era tanto el shock que le había causado ver de nuevo ese nombre en su pantalla que aun creía que estaba soñando y que en cualquier momento se despertaría en su cama por los pitidos del coche de Lucía. Pero no, no era un sueño. Antes de que Javier pudiera tomar una decisión su móvil comenzó a sonar de nuevo. Ese nombre, ese número. ¿Lo cogía? La melodía de “The man who can’t be moved” de The Script que tenía puesta como tono de llamada continuaba sonando. ¿Y si era algo importante? A Javi cada vez le sudaban más las manos. Estaba nervioso, muy nervioso, podría decirse incluso que atacado.

-        ¿Si?

¿Qué había hecho? Un impulso le había llevado a pulsar la tecla verde y ahora tenía el móvil en la oreja esperando una respuesta que no llegaba.

-        ¿Javi?- la voz sonaba más cansada de lo que él recordaba
-        Si, soy yo
-        ¿Cómo estás?
-        Bien, supongo- ¿Ahora se preocupaba por él? Javier no podía creer lo que estaba oyendo
-        Me alegro

Silencio. ¿Para eso le había llamado? La mente podría explotarle en cualquier momento debido al colapso de preguntas sin respuesta que se iban amontonando una a una.

-        Verás… Te he llamado porque quiero pedirte un favor- continuó la voz
-        ¿Un favor? No sé si estás en condiciones de pedirme nada…
-        Javi por favor, necesito verte
-        ¿Qué?- ¿de verdad había escuchado eso?
-        Necesito verte- volvió a repetir la voz al otro lado del teléfono
-        ¿Para qué?
-        Te lo explicaré si accedes a quedar conmigo

Javi suspiró. ¿Qué podía hacer? No tenía ni el más mínimo entusiasmo en quedar, pero por otra parte debía de ser algo importante si después de cuatro años le estaba volviendo a llamar.

-        ¿Cuándo sería?- se decidió por fin
-        Si puede ser hoy mismo mejor
-        ¿Hoy? Estoy en la universidad ahora mismo, no sé si voy a tener tiempo
-        Javi por favor, serán solo unos minutos. Come conmigo
-        Está bien, ¿dónde y cuándo?

La voz al otro lado del teléfono le dio la dirección de un bar que Javi intentó memorizar. Sabía que estaba cerca de donde él vivía, así que no tendría problemas para encontrarlo.

-        A las dos y media allí
-        Vale, pues allí nos vemos
-        Hasta ahora entonces
-        Adiós

Cuando Javi colgó aun le temblaban las piernas. Qué raro había sido volver a mantener una conversación después de tanto tiempo. Notaba la voz más mayor y menos viva de lo que él recordaba. Ahora su mente estaba en blanco. Todas las preguntas habían desaparecido por completo, y sólo rondaba por su cabeza una. ¿Qué demonios querría su padre ahora?

martes, 12 de abril de 2011

It is a children game

Y entonces, él la miró con una sonrisa pintada en los labios, y ella le correspondió sonriendo a su vez, perdiéndose en esos ojos del diablo. Fue una mirada breve pero intensa. Cargada de complicidad. Como se miran dos niños que saben que han hecho algo que no deberían hacer.

¡Margaritos míos! Cambié un poco esto que ya llevaba mucho sin meterme. Lo siento, mi vida ultimamente es demasiado agetreada para mi gusto... No creo que pueda volver a actualizar hasta después de Semana Santa dado que no voy a estar en mi casa, así que espero que disfruteís estas mini vacaciones y que descanseís lo máximo posible. A la vuelta comenzaré a subir el nuevo capitulo.

Muchisimos Besos

lunes, 4 de abril de 2011

Próxima estación: Tus Labios

Y hoy, sin ningún motivo aparente, sin saber cómo ni por qué, en un mundo anclado de dudas y oscuridad, así, porque sí, ha llegado un haz de luz directamente proporcional a todos los miedos que pudo haber, convirtiendo el no sé qué que tengo en un qué sé yo que siento.
Porque, a pesar de todo, la vida es una decisión, y sólo nosotros podemos transformarla en casualidad. Porque lo sueños, sueños son, y las esperanzas nos invitan a arriesgar aquello que consiga renovar el todo por la nada. Porque en un segundo, que puede aparentar ser eterno, se puede cambiar de parecer y, porque lo más excitante del mundo entero es apostar por eso que nos mantenga felices despiertos y el éxtasis posterior a conocer tu resultado de victoria.



martes, 29 de marzo de 2011

Just Your Mind

- No suspires- dijo ella.
- ¿Por qué?
- Los suspiros son sintoma de inferioridad y de pasotismo. No me gustan.
- ¿Ni si quiera los que son de amor?

Sofía miró a los ojos a Javier.

- No creo en el amor.

lunes, 28 de marzo de 2011

Lucas.

La ignorancia sentimental es un estado psicológico que ciega a aquel que está enamorado. Le incapacita para ver más allá de la cruel mentira en la que está involucrado para, así, tenerle a su disposición en cualquier segundo que le sea de su agrado.  Cree que vive en un mundo real, que la suerte ha llamado a su puerta, que todo le sonríe, que no hay manera de caer en el vacío ahora que el amor le sujeta. Pero, aquello que tanta felicidad le otorga, puede ser también lo que le haga derramar lágrimas por doquier justo en el momento en que comprenda que vive en un mundo imaginario, que su mundo real es ficcticio.


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sábado, 19 de marzo de 2011

Cuarto Capítulo (Parte Final)

Cuando Eva salió a la calle miró a ambos lados para ver si veía a Eric. Una figura corría por el lado derecho y Eva le reconoció en seguida.

- ¡Eric!- gritó para que la escuchara

Eric se giró y se quedó parado en el sitio viendo como su hermana corría hacía él.

- ¿Qué haces tú aquí?- le preguntó cuando llegó hasta el lugar en el que se había parado
- El maratón de Madrid- respondió Eva con la respiración entre cortada de la carrera
- ¿Cómo?- Eric no la entendía

Eva respiró hondo y miró a su hermano.

- Casualmente estaba en la misma sala de cine en la que te ha dado ese ataque de histeria y has gritado, y al ver que eras tú he dejado a mi cita plantada por venir a socorrerte hermanito -le sonrío

Eric se quedó sin palabras. Demasiada información en tan pocas palabras. ¿Cita? ¿cine? ¿a quién ha dejado plantado?

- ¿Hola?- Eva le pasó una mano por la cara para que saliera de su shock
- ¿Qué cita tenías tú?- consiguió decir al final Eric

Eva bufó.

- ¿Me estás diciendo que acabas de pegar un grito en medio de una sala de cine y lo único que te interesa es con quién estaba yo allí? ¿Se puede saber qué te pasaba?

Otra vez la misma pregunta. Eric estaba empezando a cansarse de que la gente se preocupara tanto por él, necesitaba su espacio para pensar detenidamente en lo que sentía o dejaba de sentir, pero al mirar a su hermana a los ojos supo que a ella no podría engañarla.

- He visto a Lucía en el parque...

Los ojos de Eva se abrieron de par en par. Lucía, cuánto tiempo sin escuchar ese nombre con la voz de su hermano. Ahora quizás entendía todo. Cogió a Eric del brazo y le dio un beso en la mejilla.

- Vamos a casa ¿te parece?- sonrió

Eric asintió y se dejó guiar por su hermana caminando despacio. Ninguno de los dos habló en todo el trayecto. Eva sabía que Lucía para su hermano era un tema muy frágil y prefería dejarle su espacio y Eric agradecía ese silencio para poder ordenar sus pensamientos. Al día siguiente debería de dar muchas explicaciones a Mel y aun no sabía ni qué tenía que decirle, y por otra parte, no podía quitarse de la cabeza a Lucía, ni lo feliz que se la veía al lado de ese nuevo chico.
Lo que aun no sabía Eric es que esa no iba a ser la última vez que viera a Lucía.








lunes, 14 de marzo de 2011

Cuarto Capítulo (Parte 5)

Por otro lado, Eva y Luis estaban sentados cuatro butacas más atrás que Eric y Mel, pero Eva no si quiera se había percatado. Luis era un chico muy simpático y estaba pasando una tarde muy agradable a su lado. Ya no se sentía mal por haberle mentido a Aarón o a su madre, simplemente disfrutaba como una niña con el globo que le acaban de comprar sus padres.

- ¿Y tú también estudias bachillerato?- preguntó Luis con una de sus mejores sonrisas
- Si, estoy en el del letras porque yo y los números no nos llevamos bien, discutimos en primero de la eso y desde entonces todo fue a peor... hasta que por fin este año tuve fuerzas para pedir el divorcio

Luis rió. Esa chica era realmente divertida y se alegraba de haberse dejado convencer por Marcos para acompañarle a la cita. Al principio no había entendido por qué su amigo necesitaría apoyo en una cita cuando ya tenía suficiente experiencia, pero al ver a las dos niñitas entrar del brazo en el bar se dio cuenta de que quizás su amigo tenía miedo a que fueran demasiado jóvenes. Aunque, para ser claros, eso no le había resultado un inconveniente a la hora de meterle la lengua hasta la campanilla.

- ¿Y tú qué estudias?
- Estoy estudiando arquitecturas
- Ala- Eva abrió la boca- ¿Entonces podrás construirme la casa de mis sueños?

Luis volvió a reír.

- Claro que si, pero tendremos que hacer un trato
- ¿Qué trato?- Eva le miró con desconfianza
- Que yo sea tu compañero -sonrío

Eva se quedó sin palabras ante tal directa, y dio gracias cuando las luces se apagaron y la película empezó, porque de haber seguido hablando la hubiera tomado por una niña tonta que se asusta ante los coqueteos de los hombres.


- Pss

Erico miró a Mel.

- ¿Qué pasa?
- ¿Te ocurre algo?- Mélani hablaba en voz baja
- ¿Qué?- le imitó
- Que si te ocurre algo Eric...
- No, ¿qué me va a ocurrir?- Intentó disimular lo mejor que pudo aparentando normalidad, pero empezó a pensar que a lo mejor se había pasado a la hora de encerrarse en su burbuja y había creado curiosidad en Mel.
- Llevas desde que hemos estado en el parque muy raro
- No me ocurre nada- Se encogió de hombros
- ¿Seguro?- Mel parecía preocupada de verdad
- De verdad- Eric la miró y sonrió ampliamente para cambiar la situación, pero esta sonrisa no convenció a Mélani
- Si te ocurre algo sabes que puedes contármelo y desahogarte conmigo... yo estoy aquí para lo que necesites ¿vale?
- Lo sé Mel, lo sé- empezaba a cansarse de la insistencia de su chica
- Porque si no confiaras en mi que soy tu novia... ¿entonces en quién podrías confiar? Además soy la persona que mejor te entiende, por algo estoy a tu lado siempre
- Mel no seas pesada por favor que no me pasa nada, en serio- suspiró
- ¿Entonces por qué llevas toda la tarde pensativo y sin apenas mirarme?
- Pues no lo sé, estaría pensando en mis cosas

Un “chsss” de la fila de delante hizo que Mel se callara por unos segundos, pero en seguida continuó con su tercer grado.

- ¿Qué cosas?
- Mel nos van a echar del cine, para ya, hablamos después si quieres
- No quiero hablar después, quiero hablar ahora- Mel subió un poco el tono y un nuevo “chsss” se escuchó
- Perdone- Eric se disculpó con el hombre que estaba harto de esos dos chicos que no paraban de hablar.
- Qué me digas qué te pasa- insistió Mélani
- No me pasa nada!- Eric gritó sin darse cuenta y todo el cine se giró para ver de dónde provenía ese escándalo. Al sentirse tan observado cogió sus cosas y se levantó de su asiento- Me voy- desapareció en la oscuridad dejando a Mel clavada en su asiento sin saber qué decir o qué hacer. Sabía que seguirlo en esos momentos sólo empeoraría las cosas y estaba realmente echa un mar de dudas.

En la fila de arriba Eva y Luis también buscaban la persona de la que provenía ese grito.

- ¿Qué loco habrá gritado de esa manera en un cine?- Luis se inclinaba hacia delante para ver al causante de tanto albedrío
- Eric... -susurró Eva cuando vio a su hermano
- ¿Quién es Eric?- miró a Eva extrañado
- Es mi hermano- se apresuró a decir Eva mientras recogía sus cosas- perdona, pero me tengo que ir, me lo he pasado muy bien contigo, ya hablaremos -le dio un beso en la mejilla y salió disparada en busca de su hermano dejando a Luis pasmado y pensando en la forma en la que volverían a hablar si ni si quiera se habían intercambiado los móviles.



Margarita exclusiva: Mañana me voy a Londres, por lo que no podré actualizar hasta el viernes. ¡Os dejo con la intriga de la última parte del capítulo para entonces!

Pasad buena semana

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domingo, 13 de marzo de 2011

Cuarto Capítulo (Parte 4)

A esa misma hora en el mismo cine al que Eva y Luis se dirigían, Eric estaba comprando unas entradas para ver una película de miedo que a Mel se le había antojado. El terror no era su fuerte, pero necesitaba desconectar un poco después de lo que había visto y qué mejor que un poco de tensión para olvidarse de todo, aunque sólo fuera por unas horas. La cola no era muy larga pero la chica que estaba atendiendo en la ventanilla parecía un poco torpe y tardaba en atender a cada cliente al menos diez minutos. Mélani había decidido ir a por palomitas mientras tanto para no llegar tarde a la película que tan deseosa estaba por ver. Según esperaba que llegara su turno no podía dejar de darle vueltas a lo extraño que notaba a Eric desde que se habían marchado del parque. Estaba distraído, ausente y callado, más incluso de lo que solía ser. Arriesgando diría que incluso le notaba triste, y le daba pánico tener que volver a pasar por la misma fase en la que se lo había encontrado cuando volvieron a entablar relación. Ver a Eric tan alicaído la hacía sentirse frustrada por no ser capaz de hacerle sonreír, pero esa fase ya estaba superada, o al menos así lo creía ella.
Una niña delante de Mélani lloraba a su padre para que le comprara una chocolatina. Sus sollozos estaban tan logrados que si por ella fuese le habría comprado más de una ya, pero el padre se negaba en rotundo a comprarle el dulce intentando convencerla de que si se lo comía se le picarían los dientes. ¡Menuda gilipollez! Los niños debían tomar chocolates y caramelos aprovechando que aunque se comieran toneladas no iban a engordar. Mélani se moría de ganas casi todos los días de comprarse una bolsa de chucherías tan grande como la que solía comprarle su madre cuando la llevaba al cine de pequeña, pero no podía permitirse el lujo de más de una debido a su tendencia a engordar, y ante todo quería estar guapa para poder atraer a Eric y que este no volviera a alejarse de ella como ya había sucedido en una ocasión. Cierto era que ella misma había sido la causa de la ruptura al acostarse con Javier, pero Eric ni si quiera la miraba y el hecho de que poco después se enterara que a penas tres semanas después se estaba viendo con Lucía no le hizo ninguna gracia. Es más, se había enfadado tanto que incluso había cortado toda amistad con Lucía y no había querido volver a saber nada de ella. El día que volvió a encontrarse con Eric pensó que ella podía haberle hecho daño y sintió como la sangre le ardía por las venas, pero más a delante se enteró que, al contrario de lo que había imaginado, Lucía seguía siendo tan buena persona como siempre y había sido Eric el que había desaparecido de la vida de esta.

- Ya tengo las entradas- Eric apareció de la nada irrumpiendo en sus pensamientos y haciendo que Mel se sobresaltara- ¿Cuánto te queda?
- Dos personas más- consiguió responder cuando se recuperó del susto

Eric asintió y esperó con ella la cola en silencio. Mélani le observó de refilón. Era obvio que algo rondaba su mente, y se moría de ganas por saber que era. Siempre había querido tener el superpoder  de leer la mente a los demás. De esa forma nunca nadie se sentiría defraudado por ella y podría complacer a tantos como quisiera, y por su puesto también podría saber que era lo que pensaba Eric en cada momento y podría hacerlo realmente feliz.
Después de que el llanto de la niña se alejara con el toca huevos del padre sobreprotector Mélani pidió dos paquetes de palomitas con un Nestea y una Coca Cola Light. Pasó a Erico sus cosas y pagó antes de coger las suyas con cuidado de no tirar nada al suelo.

-¿Qué sala es?
- La número cinco, hay que coger el ascensor que está al final de este pasillo
- Pues vamos ¿no? Que a este paso nos perdemos el principio – Mélani le sonrió y Eric a duras penas le devolvió la sonrisa. No le apetecía en absoluto estar con Mélani en esos momentos, y mucho menos ir al cine con ella, aunque eso le ayudara a olvidarse de Lucía. Necesitaba una tarde de reflexión tirado en la cama escuchando música que le hiciera relajarse. Necesitaba pensar en lo que había visto, pensar en Lucía, y en por qué el corazón le había dado un vuelco al volver a verla. Si él había sido el que había tomado la decisión de alejarse de ella fue porque en ese momento creía que sería lo mejor, pero ¿y si se había equivocado?

Se montaron en el ascensor y tras pulsar el botón Mel cogió de la mano a Eric presionándola suavemente. Quería expresarle que pasara lo que pasara podría contar con ella, pero este seguía impasivo mirando hacia las puertas del ascensor. La sala se encontraba justo en frente y caminaron de la mano en silencio hasta la entrada. Eric buscó en su bolsillo las entradas para comprobar los asientos que tenían y se dirigió hacia ellos.

- Son estos Mel

Mel estaba ya cansada de su actitud pasota y prefirió sentarse en el que le correspondía sin decir nada más. Estaba empezando a molestarse con Eric, de buenas a primeras se había vuelto a encerrar a su mundo y esa cara de su novio le aterraba de verdad.


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viernes, 11 de marzo de 2011

Cuarto Capítulo (Parte 3)


- ¿No te intriga saber como es Luis?

Tatiana miró a Eva sonriendo.

- La verdad es que no, sólo quiero hacerte un favor recuerdalo ¿vale?
- Venga ya Eva, no me lo creo
- Pues creételo porque es así, no busco nada más allá que pasar una tarde agradable con un grupo de amigos

Si, Eva estaba conforme con la mentalidad que había adoptado hacia aquella cita a ciegas. En realidad si que tenía ganas de conocer a ese tal Luis y confirmar las ovaciones que su amiga hacía de él, pero no podía admitirlo delante de Tatiana.
Habían quedado en el centro comercial más próximo a su barrio. El plan estaba claro, primero irían a tomar algo a alguna cafetería y más tarde Tatiana ofrecería a Marcos ir a dar una vuelta para tener un poco más de intimidad con la excusa de ir a buscar  algo que había olvidado en casa y entonces sería cuando Eva tendría que efrentarse a la situación de quedarse a solas con Luis y entablar una conversación con un completo desconocido. Eva tenía miedo de esa escena porque su timidez dejaba su mente en blanco en muchas ocasiones y prefería estar con Tatiana todo el rato, pero su amiga prefería estar a solas con su cita y ella ya había accedido a ayudarla, por lo que ahora no podía negarse.

- ¿En qué parte hemos quedado?

Acababan de entrar en el centro comercial y Tatiana parecía muy decidida a la hora de caminar hacia la cafetería más próxima a la puerta.

- Marcos me dijo que esperarían ya dentro tomando algo

Eva suspiró. El momento llegaba.
Las dos amigas entraron en la cafetería cogidas por el brazo y miraron a ambos lados buscando a los chicos con los que habían quedado.

- Allí están- Tatiana señaló hacia una esquina donde dos chicos, que aparentaban más edad que ellas, estaban sentados tomándose un café y charlando tranquilamente. Eva se fijó en ellos. Los dos eran morenos y no parecían nada feos. Se preguntó cual sería cual, pero no iba a tardar en descubrirlo.
- Hola chicas- sonrío uno de ellos levantándose y dándole un beso en la mejilla a Tatiana. Seguramente ese sería Marcos.
- Eva, este es Marcos- sonrío Tatiana mientras le miraba- y ese debe de ser su amigo Luis ¿no?

Luis se levantó para saludar a las chicas y Eva no pudo evitar sonrojarse al notar sus ojos oscuros clavados en ella.

- Si, ese soy yo. Un placer conocer a dos señoritas tan guapas

Tatiana río y Eva bajó un poco la mirada. Si que era guapo ese tal Luis. Marcos se sentó en su respectivo sitio y Tatiana se apresuró a sentarse a su lado. Eva miró el sitio libre que había al lado de Luis y sonriendo un poco se  acomodó.

- ¿Qué queréis tomar?- preguntó Luis mirando directamente a Eva
- Yo quiero una fanta de naranja por favor- Tatiana ya había aproximado su silla a la de Marcos y al hablar puso su mano en el muslo de este mientras le miraba sonriendo.
- Yo una cocacola- sonrío Eva

Luis hizo como si apuntara todo en una libreta y se levantó para ir a pedir las bebidas. Eva miró a la pareja que tenía en frente sintiéndose algo incómoda. Marcos susurraba algo al oído de su amiga que hacía que esta sonriera  mordiéndose el labio. Para evitar sentirse peor echó una ojeada al resto de bar. Un grupo de amigas tomaban algo mientras charlaban entre risas y gritos, probablemente de algún chico que hacía que sus piernas temblasen y se derritieran. También había un chico solitario escribiendo algo en su portatil y una pareja de ancianos. Eva observó a estos últimos. El hombre fumaba un cigarrillo mientras que la mujer leía un libro muy atentamente, de repente el hombre tocó el hombro de su mujer y esta le miro sonriendo, después se levantó tendiéndola la mano y le ofrecio su abrigo. Ambos salieron de la cafetería agarrados de la mano como si fueran una pareja de adolescentes. Eva envidió aquella imagen. Quería encontrar un chico que cuando fuera mayor la  mirara de la misma forma que ese hombre miraba a su mujer.

- ¡Ya estoy aquí!

La efusividad de Luis sacó de sus pensamientos a Eva que pegó un brinco en la silla.

- Perdón, no quería asustarte
- No pasa nada, es que soy muy vulnerable- Eva sonrío a Luis que le devolvió el gesto con un guiño de ojo mientras se volvía a sentar a su lado. Mientras tanto la parejita feliz ya llevaban un rato explorando todos los recovecos de sus bocas. Eva y Luis les observaron durante un segundo y después se miraron a los ojos.
- Creo que sobramos un poco- sonrío Luis
- ¿Te apetece ir a dar una vuelta?- Eva se sorprendió de lo que acababa de decir, pero sin darse cuenta ya estaba saliendo de la cafetería acompañada de Luis. No conocía de nada a ese chico tan guapo pero lo cierto era que se sentía muy a gusto a su lado.

Caminaron despacio en silencio sin saber que decir durante unos minutos. El viento soplaba suave y hacía que los cabellos de Eva ondearan como una bandera. Había pocas personas por la calle caminando, la mayoría estaría aun en el trabajo o en sus distintas clases particulares. Viviendo en una ciudad tan pequeña todo el mundo tenía siempre algo más importante que hacer que dar un paseo tranquilo. A Eva le encantaba caminar cuando la calle estaba vacía, se sentía bien relacionándose con sus pensamiento. Miró de reojo a Luís. Era muy moreno de piel, no parecía ser español sino de alguna ciudad de América del Sur, pero su acento no parecía latino. Luis sorprendió a Eva poniéndose en frente de ella y mirándola directamente a los ojos sonriendo.

- ¿Te gustan las pelis de miedo?

Eva sonrío mirándole. Le gustaba ese desparpajo que tenía y su sonrisa era sincera.

- ¿Bromeas? Me encantan las pelis de miedo

Luis sonrió más aun.

- Acaban de estrenar una que me han dicho que está muy bien, ¿te apetece ir a verla?
-¿Ahora?- Eva empezó a dudar de si había sido buena idea salir de aquella cafetería con Luis. Le gustaba su compañía y se sentía muy cómoda, a pesar de que lo había conocido hacía a penas una hora, pero no quería interesarse por él tan deprisa. Además también estaba Aarón y no podía hacerle eso. Se estaba empezando a sentir realmente mal.
- Claro, ¿cuando si no?

Le observó durante unos segundos. Su sonrisa provocó algo en ella que evitó rechazar la propuesta. No podía tener miedo a un suponer. Debía aprovechar los momentos saboreándolos poco a poco y divertirse lo máximo posible, para algo era una adolescente. Si no vivía su vida ahora, ¿cuándo iba a hacerlo? Quizás Luis no buscaba nada más allá de una tarde agradable de cine con una amiga, no tenía que sacar falsas conclusiones. El hecho de que Luis fuera un chico muy atractivo no significaba que fuera a besarle ni nada por el estilo. Respiró hondo y le sonrió.

- Tienes razón, de todas formas no tenemos nada mejor que hacer hasta que nos llamen los tortolitos para volver a casa, así que ¿por qué no pasar del frío en una sala de cine?
- Vamos pues- Luis empezó a andar sin dejar de sonreír


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miércoles, 9 de marzo de 2011

Cuarto Capítulo (Parte 2)


Vuelta a la realidad

Eric pestañeo dos veces antes de volver a enfocar de nuevo a la chica que corría tras la paloma. No creía que pudiera ser ella, pero sin embargo era tan parecida. Los rizos bailaban de un lado a otro según se movía y esa risa que tan familiar le era. ¿Podría ser ella de verdad? Antes de que él mismo pudiera responderse a la pregunta la chica se giró hacia la dirección en donde estaban sentados y fue capaz de verle la cara. Era imposible pero cierto. Habían pasado casi ocho meses desde que todo había terminado, desde que él había decidido alejarse de ella a pesar de ser la chica a la que más había querido. Le había resultado muy duro dar ese paso, pero en ese momento pensó que sería lo mejor. No quería verla sufrir por su culpa y tomó el camino fácil. Muchas veces se había arrepentido de eso, pero nunca tuvo el valor suficiente para llamarla y pedirla disculpas, y ahora la tenía a menos de doscientos metros, jugando con un niño. Estaba tan alegre y jovial como siempre había sido y sin darse cuenta Eric sonrío.
La sonrisa desapareció de sus labios cuando un chico alto y rubio se acercó hasta ellos y cogió a Lucía de la mano para darle un beso corto en los labios. Algo dentro de Eric estalló y saltó del banco empujando a Mel hacía delante.

- ¡Eh! ¿Qué te pasa?

Eric se centró en Mel entonces. Ella era su novia, lo había sido antes que Lucía y lo era ahora de nuevo, pero sin embargo no había podido evitar que un puñal se clavara en su pecho al ver a ese otro chico besando a Lucía.

- Na... nada- tartamudeo
- Parece que has visto un fantasma -Mel se acercó a Eric y le rodeó con sus brazos- ¿Estás bien cari?

Eric volvió a mirar hacía el sitio donde estaba Lucía pero esta ya había desaparecido. Abrazó fuerte a Mélani y suspiró.

- Si, sólo creí haber visto a mi padre

Mélani acarició la espalda de Eric. Sabía lo mal que lo había pasado cuando ocurrió lo de su padre pero ahora estaba allí ella para volverle a hacer sonreír. Le dio un beso dulce en el hombro y cerró los ojos estrechándole.

- ¿Vamos a tomar algo?- sugirió Eric
- Claro- Mel sonrío tomándole de la mano y tiró de él hacia la salida del parque.

Eric se dejó llevar pero aunque su mano apretaba la de Mélani su mente estaba mucho más lejos, centrada en aquella figura que acababa de ver y que por mucho que le costara admitirlo le había hecho revivir todas aquellas sensaciones que vivió en un pasado.



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martes, 8 de marzo de 2011

Cuarto Capítulo


- ¿Esa no es tu hermana?- Mélani estaba sentada sobre Eric en un banco del parque cuando había visto a Eva caminar por la otra acera.
- Si, es ella- contestó Eric indiferente
- ¿Dónde irá?
- Pues no tengo ni idea, cuando hablé con ella estaba mi madre delante y dijo que iba a estudiar un examen de inglés que tenemos el viernes, pero hasta donde yo he escuchado en clase no existe tal examen

Mel pensó durante unos segundos.

- A lo mejor ha quedado con algún chico
- ¿Tú crees?- la cara de Eric cambió por completo. Imaginarse a su hermana pequeña con un chico hacía que se le revolviera el estómago. Sabía que Eva ya se había besado con otros chicos pero intentaba no imaginar aquella escena. A pesar de que sólo tuviera un año más que ella seguía viéndola como la niña con la que jugaba de pequeño a buscar tesoros.
- Luego si quieres la pregunto- Mélani sonrió mirando a su novio
- No creo que sea buena idea
- ¿Por qué?- bufó- ¿Tan mal le caigo a tu hermana?

Eric se encogió de hombros y apartó la mirada hacia un niño pequeño que corría moviendo los brazos detrás de las palomas y una chica haciendo exactamente lo mismo. Los dos reían y parecían estar pasándoselo genial. Les envidió por ser capaces de reír con dos simples carreras.

- No es que le caigas mal, es que no te conoce
- Tampoco quiere hacerlo

Mélani bajó la mirada al suelo mientras Eric seguía mirando con detenimiento a la chica y el niño que corrían tras las palomas. De repente un flash le pasó por la mente.


Verano de ese mismo año

Eric corría hacia el mar riéndose. Aunque estuviera lleno de arena se sentía feliz y vivo. Miró hacia su derecha y la vio a ella, tan alegre como siempre. Sus carcajadas resonaban por toda la cala desierta. No había más gente que ellos en esa playa y por eso habían decidido bañarse desnudos.  Sus cuerpos estaban calientes debido al anterior momento vivido y al notar la frescura del agua en sus piernas se sintieron incluso aliviados. Eric se hundió del todo para mojarse la cabeza y cuando salió se dio cuenta de que estaba completamente solo. ¿Dónde se habría metido? Giró la cabeza de lado a lado por si había decidido salir del mar y volverse a las toallas pero conociéndola seguramente estaría observándole y en breves segundos aparecería.
Como si le hubiera leído la mente, antes de que pudiera reaccionar una figura emergió de la superficie del mar y se abalanzó sobre él riéndose. Los dos chicos se hundieron bajo el agua y sus labios se unieron en un beso acuático. Cuando emergieron de nuevo Eric miró sonriendo a la preciosa chica de la que estaba enamorado.

- Me has asustado

La chica soltó una carcajada y volvió a besarle, esta vez más tierno. Un beso de perdón.

- Lo siento mi amor, no era mi intención

Eric sonrío abrazándola y la miró a los ojos. Ella le aguantó la mirada sonriendo a su vez mientras por sus mentes pasaba el único deseo de detener el tiempo y paralizar ese momento para que durara eternamente.
Unas gaviotas sobrevolaron sus cabezas en busca de algún pescado para poder alimentarse y la chica las siguió con la mirada

- ¿Sabes lo que me gustaría?-  sonrío más
- ¿Qué te gustaría?
- Ser un pájaro, para poder ser libre del todo y volar a donde yo quisiera

Eric soltó una carcajada.

- Oye no te rías que lo digo en serio
- ¿Y qué pájaro quieres ser cariño?- comenzó a darle besos suaves por el cuello mientras saboreaba su piel salada.
- No lo sé, uno bonito y extraño a la vez
- Como tú-Eric volvió a mirarla sonriendo y la chica se ruborizó
- Eric, te quiero ¿lo sabías?

Una sensación de jubilo invadió a Eric por dentro. Pese a que tenía calor de sentir el cuerpo de ella tan próximo al suyo, un escalofrío le recorrió de los pies a la cabeza y sus labios sonrieron sin que pudiera evitarlo. Los ojos color chocolate de ella estaban fijos en los suyos y podía leer la verdad de aquellas dos palabras en ellos.

- Yo también te quiero Lucía

Y sus labios volvieron a juntarse en un beso largo y dulce.


Vuelta a la realidad




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lunes, 7 de marzo de 2011

Aarón.

Los celos ni van ni vienen. Son un alti-bajo emocional propiciado por la inseguridad hacia la otra persona. Un carismático matiz que da propiedad a la relación. Un abuso de confianza que reconcome la complicidad. No existe la lógica exacta para demostrar el comportamiento, pero, sin embargo, existe.





¡MAÑANA CUARTO CAPÍTULO!


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domingo, 6 de marzo de 2011

Mélani

No me grites, no hace falta. Sé perfectamente qué quieres decir. Soy tu otro yo, no lo olvides. Sé que no respiras y te ahogas, lloras y no ves más allá de las lágrimas, ten encoges para hacerte cada vez más y más pequeño. Pero aun así quieres continuar. Es lo que e diferencia de mi. Yo conozco lo que debo de hacer, y lo haría de no ser por ti. Borraría todo y continuaría con la vida, otro capítulo, o mejor, otro libro distinto.
Odio que vivas siempre en sueños y seas tan vulnerable a la realidad, porque el lazo que nos une hace que yo pague por tus pecados. Yo, que no tengo culpa, que soy tan distinta y a la vez tan parecida a ti, yo soy quién sufre tus agonías y tus ganas de desaparecer.
Pero, para ser francos, tú eres el que siempre has mandando y el que siempre mandará. El mundo no sería mundo si la inteligencia desbancara al amor.



 . M A R G A R I T A S . D E . P A P E L .

sábado, 5 de marzo de 2011

Eva

Queridos lectores míos:

¡Mil y un perdones! Sé que he estado mucho tiempo ausente y os debo una disculpa. Mi ordenador se estropeó y perdí todo cuanto tenía. No ha sido hasta ahora que he conseguido recuperar parte del material (¡gracias a mis fuentes!) y un ordenador nuevo (que me encanta, todo hay que decirlo). Sólo puedo prometeros que a partir de ahora intentaré actualizar de seguido, y como recompensa después de tanto tiempo sin escribir, en breves colgaré el siguiente capítulo. Por hoy os dejo la imagen de Eva.

Muchas margaritas para todos vosotros. :)




 . M A R G A R I T A S . D E . P A P E L .

miércoles, 9 de febrero de 2011

Eric


Queridos Margaritos:


Tras el tercer capítulo vuelvo a las andadas. Textos de capítulos futuros que os puedan gustar. O no. ¿Quién sabe?




Era como el trago más largo de una botella de Tequila. Llamativa. Tentadora. Ardiente. Un vicio al que cualquiera querría engancharse. Locura hecha delirio. Embriaguez en su máximo apogeo. La droga sofisticada que te pierde en el laberinto de los deseos. El humo de su cigarro creaba corrientes de desenfreno y el sonoro clack de sus tacones funcionaba mejor que el mismísimo flautista de Hamelín. Incontrolable como los días de lluvia. Perspicaz ante cualquier situación caóticamente opaca. Cuando se dejaba ver por las calles hasta el murmullo se callaba para ver el contoneo de sus caderas de acera en acera. Sonreía y propagaba la corriente eléctrica a toda la ciudad. Y, qué decir de la breve subida y bajada de sus pestañas, o del ligero movimiento de sus rizos negros , que rompía cuellos por doquier. No había alma que pudiera controlar ese espíritu jovial ni su belleza implacable. Los nervios afloraban a cada gota de sudor que mojaba su blanca frente. Brillante. Mágica. Compleja en su sencillez. Y blanca, que no pura. Blanca como las sábanas en las que se fundía cada noche impregnadas de la fragancia a lavanda que adornaba su piel.

domingo, 6 de febrero de 2011

Tercer capítulo (última parte)

En la puerta de su casa cogió aire y sonrío. Lo había conseguido. Ahora sólo le quedaba pensar un plan para compensar a Aaron por no poder quedar esa tarde con él.
Mientras caminaba por la calle vio a su hermano sentado en un banco con Mélani al otro lado de la calle. Agachó la cabeza para hacerse la loca y continuó caminando. A Eva nunca le había caído del todo bien Mel. Era demasiado inmadura y picajosa para su hermano, siempre gritando y riendo escandalosamente. La sacaba de sus casillas. Con quien si se había llevado bien era con la otra novia de Eric, Lucía. Lástima que su hermano rompiera con ella y dejaran de verse. Le hubiera gustado llamarla en un momento tan duro como el que debió de suponer para ella la ruptura con su hermano, pero Eric le prohibió tajantemente cualquier tipo de relación o conversación con Lucía.
En otro momento, Lucía no habría hecho caso del pesado de su hermano, pero acababan de pasar por una época muy mala en su familia y Eric parecía el más afectado de todos, por lo que, por una vez en su vida, respetó la decisión de su hermano y no volvió a hablar con ella. De vez en cuando Lucía llamaba a su teléfono móvil, pero ella lo dejaba sonar y sonar hasta que la luz volvía a apagarse en señal de que al otro lado de la linea telefónica Lucía había pulsado la tecla roja de su móvil. Y ahora volvía a estar con Mélani, la pesada e irritante Mélani. No sabía que veía en ella. Para su gusto, tan si quiera era guapa. Pero, como dice el dicho “sobre gustos no hay nada escrito” y lo cierto era que desde que había vuelto a empezar con Mélani, Eric había vuelto a ser, más o menos, el de antes. Por eso Eva se alegraba de que Mel hubiera vuelto a aparecer en la vida de su hermano y de que hubiera sido capaz de sacarlo de esa depresión por la que había pasado. No había sido una buena época para ninguno de los dos, pero Eric se había tomado todo mucho peor de lo que ella lo había hecho, y no fue capaz de salir adelante hasta que volvió a ver a Mélani.
Mientras pensaba en las relaciones de su hermano, Eva caminaba despacio sin saber que esa tarde podría acelerarse el ritmo de vida a cien por hora.