lunes, 31 de enero de 2011

Hola... ¿Me escucha alguien?

Queridos lectores:


Siento mucho no haber podido actualizar antes, como ya dije no estoy en una buena época, exámenes, trabajos y demás interfieren en mi ajetreada vida en estos momentos y no tengo tiempo ni para coger el ordenador a penas. Pero toda espera tiene su recompensa,  y la vuestra va a ser el tercer capítulo. Lo empezaré a subir a partir de mañana. Por favor, me encantaría saber vuestra opinión a cerca del blog, ya dije una vez que podíais poneros en contacto conmigo a través de mi correo electrónico: dellacroix@hotmail.es ¡Espero vuestras críticas!
Hoy os dejo un pequeño fragmento de un capítulo bastante avanzado de la novela, disfrutad de las margaritas cuando llegue la primavera.


Le besó. No fue un beso cualquiera. Tenía ganas de él. Ganas de su cuerpo contra el suyo. Ganas de sus labios en su piel. Recorriéndola. Saboreándola. Las hormonas disparadas. La pasión acelerada. Suyo, quería que fuera suyo. Y ella suya. Aunque sólo fuera en ese momento. Sentir sus manos apretándola. La fuerza de su lenga en sus pechos.
Fuera camisa. Adios al vestido. Los pantalones se deslizan. Le nota, y un cosquilleo le recorre de arriba a abajo. Si, le necesita. Otro beso. Más largo. La respiración agitada. La sangre fluyendo a mil por hora por sus venas. Desaparece el sujetador. Sus manos se cuelan dentro de sus boxer. Jadea. Sus dientes juegan en el cuello de ella. Aprieta su mano. Ahora es él quien juega con sus braguitas y la hace enloquecer. Sed. Sed de él. La lengua de ella en la oreja de él. Susurrándole, rogándole. Excitación. Morbo. Frases sin sentido cargadas de lujuria. Ya. Él en ella. Ella en él. Dos en uno. Gimen. Movimientos suaves, después bruscos y suaves de nuevo. Pasión. Desenfreno. Y de la nada, algo explota. Su boca se entreabre. Sus pupilas se dilatan. Algo la posee. Es él. Su locura aumenta. Sus uñas 
en su espaldaSus labios... Sus labios la provocan. Placer. Felicidad. Relajación. Paz.

 . M A R G A R I T A S . D E . P A P E L .

jueves, 20 de enero de 2011

Lucas

Se le entrecorta la respiración. Sus ojos por fin rozan sus pupilas. Sonríe. Parece algo ilógico. No puede estar ahí, en frente suyo, pero sin embargo la margarita que lleva en las manos así lo confirma. Un paso más. Nota la cercanía de su piel. Se siento paralizado. Dubitativo. ¿Qué hacer cuando el amor de tu vida se presenta por sorpresa ante ti? Puede quedarse quieto, esperar a que ella se aproxime más a él o, en su defecto, correr. Correr como si la vida le fuera en ello. Abrazarla de una vez, sentirla después de tanto delirar acerca de ese momento. Elige la segunda opción. Sus piernas comienzan a moverse más ágiles. Está corriendo. No puede atender absolutamente a nada del ambiente que les rodea. Sólo siente sus brazos, rodeándole, estrechándole. Una lágrima se desliza por su mejilla sin apenas inmutarse. Ya está, ya es suya para siempre. Lo sabe, pero la vergüenza le impide levantar la cara y mirarla directamente y es ella quien con sus suaves manos acaricia su rostro y le contempla en silencio. Aproxima sus labios a los de él. Despacio. Con cautela. Sus párpados se cierran y siguiéndola cierra los suyos también girando un poco su cara. Ahora debería de sentir sus labios. ¿Sabrán igual? Antes sabían dulces, muy dulces... Pero no nota nada y se extraño. Una sacudida de viento mueve su pelo haciendo que se estremezca y una luz intensa le ciega. Consigue abrir los ojos.


Se esfumó. Ya es de día. Mira al otro lado de la cama y ella no está ahí. No siente su mirada. No percibe su olor entre las sábanas. Suspira. ¿Conseguirá volver a tenerla entre sus brazos?




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martes, 18 de enero de 2011

Lucía

¡Buenas noches Margaritos!


Siento mucho no haber podido actualizar durante todos estos días, entre exámenes, trabajos y demás he estado muy liada y ni si quiera he tenido tiempo para escribir una mísera frase. Hoy ya he conseguido ponerme un ratito y desconectar del agobio.
He encontrado un programa en el que puedo crear avateres de los personajes de la novela y he pensado en ir subiendo cada día uno de los ocho protagonistas para que os podáis hacer una idea de como son físicamente. Espero que os gusten los prototipos.


Aquí os dejo a Lucía como primer avatar. 


Un besazo enorme








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martes, 11 de enero de 2011

Javier

Parecía mentira que todo se hubiera esfumado. Fue tan breve el segundo en el que sus labios se habían rozado que ni si quiera podía recordar como era el tacto de estos. Y, sin embargo, ya no podría volver a revivir ese momento más que en sueños. Ahora no sabía hacia donde ir. Se encontraba totalmente perdido. Tanto que ni si quiera Lucía, que tantas veces lo había llamado, podría encontrarlo. Era tanta la impotencia que sentía por dentro que temía que en cualquier momento pudiera explotar y deshacerse en el aire. Sentía que el aire le faltaba y notaba esa presión en la nariz tan típica cuando las lágrimas acuden a tus ojos. Deseaba resistirse a lo imposible contradiciendo la realidad de un lugar alejado de lo cotidiano que carecía de sentido alguno. Porque era ella la que le otorgaba ese sentido a las cosas más comunes de mundo. Pero, para él, eso era algo ingenuo, pues ante el primer respiro de alivio todo volvía a llenarse con su nombre dejando tras de sí un rastro de silencio de besos y abrazos.





Queridos seguidores, siento informaros de que durante las próximas semanas actualizaré de menos en menos. ¿La causa? Está clara: exámenes, trabajos, exposiciones etc. En fin, un montón de trabajo para tan poco tiempo. Aun así espero poder actualizar una o dos veces por semana y cuando termine esta temporada comenzaré a subir el tercer capítulo.


Besos




 . M A R G A R I T A S . D E . P A P E L .

sábado, 8 de enero de 2011

Segundo Capítulo (parte 6)

Queridos lectores míos, aquí os dejo la última parte del segundo capítulo. El tercero tardaré en subirlo unos días pero mientras tanto os iré dejando fragmentos de otras partes del libro para que os entretengaís.

Un besazo, espero que lo disfruteís



Al llegar a casa de los padres de Lucas, Teresa les esperaba en la puerta.

- Ya creí que no llegaríais nunca
- Es que hacer de pájaro es muy entretenido mamá
- ¿Cómo?- Teresa miró extrañada a su hijo mayor
- Tu hijo, que delira- Lucía sonrió- Hola Teresa
- Hola cariño- saludó a Lucía con un beso en cada mejilla- ¿cómo estás?
- Genial ¿y tú?
- No tan bien como tú, por lo que puedo ver- sonrió mientras abrazaba a Sergio- ¿lo pasasteis bien?
- Si mamá, comimos en el Burger y espantamos a las palomas- dijo Sergio eufórico
- ¿Otra vez hamburguesa?- Teresa miró a Lucas- cenó ayer eso, te lo avisé

Lucas se encogió de hombros.

- Mírala a ella, a mi no me digas nada

Lucía sonrió y levantó una mano.

- Mea Culpa

Teresa comenzó a reírse meando la cabeza mientras pasaba su brazo por los hombros de Sergio.

- Bueno, por una vez más
- Como se nota a quien quieres más ¿eh mamá?
- No digas tonterías hijo, pero si ya la habeis comido no puedo hacer nada

Lucía miró a Teresa sonriendo. Era una mujer tan natural que era imposible no fijarse en ella incluso en un bar abarrotado de gente. No es que no fuera una mujer guapa, sino que además era increíblemente atractiva. Tenía un aire juvenil que la hacía aun brillar más, y para nada aparentaba los casi cincuenta años que ya había vivido. Su sonrisa era contagiosa, tanto que a Lucía se le hacía muy difícil para de sonreír cuando estaba con ella. La admiraba. Mujer trabajadora, esposa y madre de dos hijos perfectos, graciosa, cariñosa, atenta... Si, era todo lo que Lucía soñaba llegar a ser algún día.
Lucas dio un beso en la mejilla a su madre y revolvió el pelo de su hermano para despedirse.

- Nos vamos ya, mamá
- Esta bien cielo, tened cuidado y pasarlo bien
- Si, tranquila. Mañana no puedo ir a buscar a Sergio, tengo que hacer unas pruebas para la universidad
- ¿Cómo te fueron las de hoy?
- Bastante bien, la verdad
- Me alegro cariño- sonrío- Bueno, adios Lucía, cuidate mucho cielo- dio dos besos a Lucía y esta sonrío
- Tú también Teresa, adiós Sergio- besó a Sergio en la mejilla y se despidió de ambos con la mano

Lucas caminó hasta fuera de la casa seguido por Lucía y al entrar al coche suspiro.

- Sois agotadores, estoy reventado

Lucía sonrío y le dio un beso en el cuello

- Ahora cuando lleguemos a casa te doy un masaje niñero

Lucas cerro los ojos sonriendo.

- Esa idea me parece genial

Arrancó el coche y se puso en marcha hacia su casa. Al llegar, Lucía tiró su bolso sobre el sofá negro del comedor, como solía hacer siempre que iba allí, y le miró sonriendo.

- ¿Preparado para el masaje?

Lucas se acercó a ella sonriendo y le rodeo la cintura con sus brazos.

- No puedes imaginarte las ganas que tengo- le dio un beso tierno y se quitó la camiseta- ¿Me tumbo en la cama?
- Si cielo, yo voy por el aceite al baño

Lucas se tumbo en la cama y se relajó mientras Lucía buscaba el aceite con aroma a vainilla que tanto le gustaba. Cuando lo encontró fue a la habitación y miró sonriendo a Lucas echado sobre la cama. Era tan apetecible para la vista. Se quitó los pantalones y se sentó sobre sus nalgas inclinándose un poco para darle un beso en la espalda. Lucas sonrió al sentir los labios de Lucía sobre su piel y cerró los ojos.
Lucía se pringó las manos de aceite y comenzó a pasarlas suavemente por toda la espalda de Lucas. Jugaba con sus dedos recorriendo cada centímetro de su piel, desde los hombros, siguiendo por toda su columna, hasta sus pantalones. Lucas suspiraba de vez en cuando mientras poco a poco se iba quedando dormido. Las manos de Lucía parecían un somnífero que le producía un estado de relajación tan potente que era inevitable conseguir mantenerse despierto. Lucía hacía un poco de presión al intentar masajear cada uno de los músculos de Lucas. Notar su piel tan pringosa debido al aceite y recorrerla poco a poco con sus manos hacía que sin darse cuenta un calor ya reconocido por ella subiera y bajara por todo su cuerpo hasta pararse justo en su entrepierna. Bajo sus manos hasta colocarlas a ambos lados de las caderas de Lucas y se inclinó hacía él.

- ¿Sabes que estás muy sexy así pringadito en aceite?- susurró

Lucas sonrío dándose la vuelta y atrajo a Lucía hacía si.

- Tú eres sexy con o sin aceite

Lucía rozó sus labios con los de Lucas.

- Vas a pringar la cama de aceite
- Shh

Y la besó. Y un beso llevó a otro. Y entre besos se deshacían de la ropa. Risas. Una caricia. Un muerdo. La mano de ella en la entrepierna de él, jugando con sus boxer, provocándole una excitación. Los labios de él mordiendo su cuello. Un suspiro. Los pantalones desaparecen. El roce y los jadeos se convertían en la melodía que acompañaba a ese amor próximo a ser consumido. Piel contra piel. Y otro beso, más largo, con más intensidad. Enlazan sus lenguas. El calor se hace más notable. Cada vez se aproximan más el uno al otro. Sus boxer esperan tirados en el suelo a ser recogidos, con la única compañía de ese tanga malva a juego con el sujetador. Otro beso. Y otro. Y otro. Y por fin, toda la pasión desahogada en jadeos y gemidos llenos de felicidad y cargados del más puro amor. Sus cuerpos sudorosos se mueven al compás. Sus respiraciones se agitan, pero no deja de ir acompasadas. Besos más profundos. Movimientos bruscos. Ya no son dos. Ahora son uno en otro. Juntos. Entregándose todo lo que tienen. Convirtiéndose en dos almas gemelas que desean quedarse así toda la eternidad. Un nuevo gemido. Más alto y contundente. Y calma de nuevo. Besos. Más besos y caricias. Ahora él la acurruca entre sus brazos. Ella apoyada en su pecho acaricia su costado. Ambos callan. No queda nada por decir. Todo está demostrado. Se va recuperando el ritmo normal de sus respiraciones. Sonríen.

- Lucas

Lucas bajó la vista y la miró.

- Dime
- Te quiero

Y entonces, Lucas sintió como una honda de energía recorría todo su cuerpo desde la punta de los dedos de sus pies hasta su cabeza. Te quiero. Le había dicho “te quiero”. Sabía que eso era un gran paso para ella. Sabía que sólo había sido capaz de decirlo una vez. Sabía que le quería. Se lo acababa de decir. Suspiró.

- Yo también te quiero

Lucía le dio un beso en el pecho y volvió a apoyarse en el.

- No lo esperabas ¿verdad?

Lucas sonrió.

- La verdad es que no, pero me ha gustado

- Quería decirtelo antes, pero me daba miedo...-jugaba con su dedo sobre el brazo de Lucas

- Lo sé. Yo no quería presionarte
- No lo has hecho- le miró
- Pero quizás al decírtelo primero si que...
- No. Te apetecía decirlo, porque lo sentía y lo hiciste. A mi me apetecía ahora, porque lo siento más que nunca y lo he hecho

Lucas sonrío y la estrechó entres sus brazos.

- Gracias
- ¿Gracias por qué?
- Gracias por existir





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viernes, 7 de enero de 2011

Segundo Capítulo (parte 5)

¡Buenos días! Siento mucho no haber podido actualizar ayer, pero con eso de los regalos de reyes y la familia estuve un poco perdida. Espero que los vuestros se portaran igual de bien que los míos y que no os echaran de casa :P

Aquí os dejo la parte del segundo capítulo de hoy, espero que os guste.



Media hora más tarde Sergio corría tras las palomas del parque mientras Lucas y Lucía paseaban cogidos de la mano.

- Estás muy callada- Lucas apretó suavemente la mano de Lucía y esta levantó la mirada del suelo
- Lo siento- sonrió
- ¿Te ocurre algo cielo?
- Sólo pensaba- Lucía se encogió de hombros
- ¿Qué pensabas?
- Pensaba en nosotros

Lucas paró de golpe y la miró serio.

- ¿Pasa algo Lucía?

Lucía le rodeo con sus brazos sonriendo y le dio un beso en la mejilla.

- ¿Qué iba a pasar? Pensaba en lo a gusto que me siento a tu lado y en todo lo que significas para mi

Lucas sonrío relajándose. Por un momento había creído que Lucía podría estar replanteándose su relación y el miedo le había invadido por completo hasta el punto de no poder ni seguir moviendo las piernas. Pasó sus brazos por la cintura de Lucía y la miró a los ojos.

- ¿Y qué significo para ti?
- Más de lo que tú te crees- le dio un beso corto
- Eso no es una respuesta, al contrario, me da más incertidumbre
- Me gusta hacerme la misteriosa
- No lo dudo

Lucía se rió y lo volvió a tomar de la mano tirando de él.

- ¿Qué hora es ya?
- Como cambias de tema ¿no?
-  ¿Yo? Si sólo lo digo porque tendremos que llevar a tu hermano a casa ¿no?- sonrío más

Lucas miró su reloj y suspiro meando la cabeza.

- Eres agotadora
- Lo sé, me gusta serlo
Lucía salió corriendo y espantó a todas las palomas que perseguía Sergio que a su vez también comenzó a reírse mientras corría detrás de ella. Lucas los miraba a los dos sonriendo. Eran tal para cual. Uno en chico, otra en grande, pero iguales.
La gente que pasaba por el parque les miraba asombrados entre tantas carreras y gritos, pero ellos parecían no percatarse de nada que no fueran las palomas. Lucía miró como una de ellas echaba a volar hacia el cielo y la siguió con la mirada deseando poder tener alas para poder volar a su misma altura. Como si Sergio la hubiera leído la mente comenzó a agitar los brazos.

- Soy una paloma, soy una paloma

Lucía empezó a reírse a carcajadas y lo imitó

- Soy un gorrión, soy un gorrión

Un niño pequeño de unos ocho años se paró en frente de ellos a mirarlos sorprendido. Lucía le miró y sonrió.

- ¿Y tú? ¿Qué eres?

La cara del niño se puso colorada como un tomate y bajó la mirada al suelo mientras levantaba polvo con los pies.

- Yo... no sé que soy
- Te voy a decir lo que eres- se agachó hasta quedar a su altura y lo cogió de las manos- eres un águila real

El niño sonrío y empezó a agitar los brazos también.

- Soy un águila real, soy un águila real

Los tres reían soñando con ser aves y volar lo más alto que pudieran. No importaba el destino, sólo volar y volar hacía un mundo nuevo lleno de cosas por descubrir. Cosas que quizá nadie más lograra ver. Cosas que fuera únicas. Tanto como ellos.
Cuando Lucas pudo conseguir parar de reírse y hablar con claridad se dirigió hacia ellos.

- Soy de la unidad de cuidados intensivos del psiquiatra de Finisburry, vengo a llevarme a dos paciente que se han escapado de sus habitaciones

Lucía corrió hacia él y se subió a sus hombros.

- Yo necesito que me haga un seguimiento especial doctor- le susurro al oído

Lucas sonrío mordiéndose el labio.

- Sergio, nos vamos. Mamá me ha llamado hace un rato para que a las siete estuvieras en casa

Sergio caminó cabizbajo hacia ellos.

- Jo... me lo estaba pasando bien

Lucía bajó de los hombros de Lucas y lo cogió de la mano.

- El próximo día hacemos de monos, ya veras que chulo está eso de subirse en los árboles y gritar como Tarzán

Sergio sonrió de oreja a oreja y Lucas pasó un brazo por los hombros de Lucía. Caminaron hasta el coche charlando sobre si Tarzán era un mono muy desarrollado o un humano poco crecido intelectualmente y una vez dentro volvieron a cantar las canciones que salían en la radio mientras Lucas les rogaba que pararan de una vez.







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miércoles, 5 de enero de 2011

Segundo Capítulo (parte 4)

Cuando llegaron al Burger King más próximo a la casa de Lucas, este aparcó y abrió la puerta a Lucía ofreciéndole la mano.

- ¿Prometida?

Lucía sonrío tomándole la mano y le dio un beso en la mejilla al salir del coche. Sergio les miraba desde atrás simulando muecas de asco y cuando ambos se fijaron en él comenzaron a reírse.

- No seáis tan empalagosos
- Enano ¿te digo yo a ti como tienes que ser tú con tu novia?
- Yo no tengo de eso
- Ni falta que te hace
- Venga, dejad de discutir que tengo hambre -Lucía se interpuso entre ellos cogiendo una mano de cada uno y empezando a caminar-
- Lo que diga la señorita- Lucas sonrío siguiéndola y Sergio resopló

El Burger King estaba abarrotado de adolescentes que tras terminar sus clases habían decidido ir a saturar sus venas con la grasa de esa comida, por lo que mientras Sergio y Lucía buscaban una mesa para sentarse, Lucas tuvo que esperar una cola que parecía interminable. Delante de él había un grupo de chicas que rondarían los diecisiete años. Una de ellas se giró para mirar hacía atrás y al verle le dio un codazo descarado a su compañera para que se fijara en el pivón que se había colocado detrás suya. Acto seguido las otras dos chicas también le miraban y Lucas empezaba a abrumarse ante esos ocho ojos que le observaban de arriba abajo sin pestañear.

- Hola- una de las chicas le saludó

Lucas las miró directamente por primera vez. Estarían en el último curso antes de ir a la universidad. Las cuatro chicas eran guapas, pero la que le había hablado lo era aun más. Su melena larga pelirroja hacía juego con su tez blanca y sus ojos verdes esmeralda mostraban confianza en si misma.

- Hola- saludó Lucas en voz baja
- ¿Cómo te llamas?- la pelirroja le miraba fijamente a los ojos
- Lucas
- Yo me llamo Amanda- sonrío por primera vez y Lucas pudo darse cuenta de que, aunque tenía una sonrisa muy bonita, no reflejaba para nada sinceridad- y estas de aquí son mis amigas: Laura, Belén y Espe
- Encantado- Lucas empezaba a cansarse de esas cuatro niñas que le desnudaban con la mirada y rezaba porque Lucía se diese cuenta de que hablaba con otras y fuera a su encuentro para defender lo que era suyo, pero Lucía no era de esas, y él lo sabía de sobra
- Que de gente hay aquí ¿verdad?- Amanda aun no había pestañeado. Lucas se preguntaba como podrían sus ojos aguantar sin soltar alguna lágrima
- Si, hora punta
- Si te apetece puedes acompañarme a dar una vuelta y salir de todo este gentío

Lucas la miró con los ojos abiertos y las otras tres chicas soltaron una risita aguda mientras Amanda seguía mirando fijamente.

- No gracias, estoy acompañado- intentó ser cortés
- ¿Tienes amigos? Haberlo dicho antes, mejor para ellas -señaló a sus amigas y estas volvieron a reír tontamente-
- No, estoy con mi hermano pequeño y con mi novia- buscó con la mirada a Lucía que lo miraba desde lejos y puso una mueca

Lucía se río meneando la cabeza desde la otra punta del Burger y después de decirle algo a Sergio se levantó y caminó dirección Lucas. Amanda la miró de arriba abajo y bufó.

- ¿Esa es tu novia? Pensaba que tendrías mejor gusto...

Lucas se mordió la lengua para no contestarle una bordería a esa niña fresca que no lo dejaba en paz.

- ¡Hola!- Lucía llegó sonriendo y Amanda la miró con cara de pocos amigos
- Hola amor- Lucas la cogió de la mano y le dio un beso en la mejilla

Las cuatro niñas se giraron y esperaron su turno volviéndose de vez en cuando mientras cuchicheaban y echaban miradas asesinas a Lucía que no paraba de reírse por lo pavo que podía llegar a ser su novio.

- No te rías más de mi jo
- Cielo, eres guapo y estás bueno, no deberías asustarte porque cuatro niñitas te miren de forma... sensual

Lucas comenzó a reírse y le susurro al oído.

- Menos mal que tú me salvas de las bichas

Lucía sonrío.

- ¿Qué sería de ti sin mi?
- Eso mismo me pregunto yo día a día- le dio un beso corto y sonrío
- Vamos tonto que nos toca- Lucía sonrío más tirando de él

Pidieron dos Happy Meals para Sergio y para Lucía y un Big King para Lucas y cuando todo estuvo preparado en sus correspondientes bandejas, se lo repartieron y fueron hacía la mesa donde esperaba Sergio quién al verles sonrío.

- ¡Me muero de hambre!

Lucía le pasó su bandeja riéndose.

- Devora engullidor de hamburguesas número uno

Sergio desenvolvió su hamburguesa y comenzó a darle bocados seguidos

- Fiera despacio que te ahogas – Lucas le quitó la hamburguesa de la mano y le obligó a tragar lo que tenía en la boca antes de volver a morder

- Ya -Sergio abrió la boca para mostrar que no le quedaba nada dentro y Lucas le devolvió su comida.

Lucía miraba sonriendo a los dos hermanos mientras que hablaban y bromeaban hasta que Lucas la miró.

- ¿Qué piensas preciosa?
- Lo lindos que sois los dos

Lucas sonrío y manchó la nariz de Lucía con un poco de ketchup que tenía en su dedo

- Payasita

Lucía se río y cogió un sobre de mayonesa

- Vale, perdona amor- Lucas levantó las manos riéndose mientras Lucía abría el sobre- fue sin querer, no era mi intención, lo juro

Lucía se levantó riéndose aun y le pringó la mejilla a Lucas con mayonesa y después pasó su lengua por ella y volvió a sentarse.

- Mm qué rica estaba

Lucas la miró con la boca abierta y estalló en carcajadas

- ¿Me has lamido?
- Creo que si -apuntó Sergio riéndose también-
- Gracias por la confirmación
- De nada
- Fue con amor- añadió Lucía
- Siempre es con amor, esta también te la guardo
- Te voy a regalar una caja para que te quepa todas las cosas que me guardas- Lucía río y le lanzó un beso
- Me ablandas
- Lo sé- sonrió divertida- pero que sepas que tu empezaste

Lucas meneo la cabeza sonriendo.

- Está bien, lo admito

Lucía asintió y siguió comiendo su hamburguesa sin dejar de mirarlo divertida. Sergio les miraba a ambos como si se tratase de un partido de tenis.

- No hay quien os entienda



¡Espero que los Reyes Magos sean generosos con vosotros en esta noche!






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martes, 4 de enero de 2011

Segundo Capítulo (parte 3)

Los niños salían extasiados tras el final de una dura jornada teniendo que aguantar la seriedad de esos adultos que les obligaban a hacer sumas y restas cada día. Las sonrisas de sus caras irradiaban felicidad conscientes de que el fin de semana estaba próximo a llegar. Un día menos de esa lenta tortura de cinco horas que machacaba sus cerebros y se comía cada palmo de entusiasmo que recuperaban en la escasa media hora que tenían de descanso. Las madres esperaban pacientes mientras cotilleaban en grupos de tres o cuatro a que sus hijos corrieran desesperados hacía ellas  aullando que su estómago necesitaba comida. Los gritos y las risas eran los sonidos clave en esa calle.
Sergio salió sonriendo acompañado de todos sus amigos por la puerta principal y al ver a Lucía y a Lucas se despidió de sus compañeros y caminó hacia ellos.

- Hola enano- Lucas le cogió la mochila y se la colocó sobre un hombro mientras le removía los rizos morenos.
- No me llames así aquí- le reporchó Sergio- Lu ¡qué bien que hayas venido! ¿Vas a venir a comer con nosotros?
Lucía asintió sonriendo y le dio un beso en la mejilla

- ¿Qué te apetece comer?

Sergio pensó durante unos instantes y después miró a ambos.

- ¿Hamburgesa?

Lucas empezó a reírse. Su hermano adoraba ir al Burger King e hincharse a comida rápida.

- Ayer cenamos eso, elige otra cosa
- Si no me vas a dejar elegir lo que quiero ¿para qué me preguntas?

Lucia río también y le dio un golpe suave a Lucas.

- Tiene razón, no haber preguntado. Marineros, rumbo al Burger

Sergio dio un salto de alegría y cogió de la mano a Lucía mientras sacaba la lengua a Lucas.

- Ella me entiende, no como tú

Lucas sonrío y empezó a caminar. Lucía y Sergio le siguieron mientras hablaban sobre cómo le había ido el día al niño.

- Y hoy, la profesora me ha preguntado por Lucas ¿sabes?

Lucía abrió la boca haciéndose la sorprendida. La profesora de Sergio había ido detrás de Lucas desde la primera vez que lo había visto, y no se lo reprochaba, Lucas era todo un bombón.

- ¿Ah si? ¿Y qué te ha preguntado?
- Que si seguía teniendo novia

Lucía se empezó a reír.

- Eh Lucas, ¿sigues teniendo novia?

Lucas se giró sorprendido por la pregunta y les miró.

- Que yo sepa si ¿no?

Lucía siguió riéndose.

- Es lo que la profesora de Sergio le ha preguntado hoy

Lucas sonrío y miró a Sergio.

- ¿Y qué le has dicho tú?
- Que no es que tuviera novia, es que iba camino del altar

Lucía soltó una carcajada y dio un beso en la cabeza a Sergio

- Buena respuesta, se nota que te juntas conmigo

Lucas se acercó a Lucía y le tomó de la mano.

- Así que camino del altar ¿eh?
- Si, oficialmente eres mi prometido
- Me alagas -Lucas río llegando al coche y abrió el maletero para guardar la mochila mientras Sergio y Lucía entraban dentro, después se metió él y se abrochó el cinturón- ¿cinturones?
- Listo- dijeron Lucía y Sergio a coro

Lucas asintió y arrancó el coche. Lucía encendió la radio y comenzó a cantar. Sergio la imitó.

- Vaya orquesta tengo montada aquí- miró por la ventanilla- ya se ven las nubes a lo lejos

Lucía sonrió y empezó a cantar más alto aun.

- Que llueva, que llueva, la virgen de la cueva

Sergio la seguía desde atrás.

- Los pajaritos cantan, las nubes se levantan
- Que si, que no, que caiga un chaparrón- Lucas comenzó a cantar sin darse cuenta y Lucía y Sergio se callaron dejándolo solo- que rompa los cristales de la estación, que los míos no, porque son de cartón.. ¡eh! No vale que os calléis- Lucas río mientras seguía conduciendo y Lucía y Sergio le hicieron burla por lo que Lucas se río aun más- vale, vale, esta os la guardo...

Lucía y Sergio estallaron en carcajadas y Lucas les siguió meneando la cabeza consciente de que cuando su novia y su hermano estaban juntos no había nadie que pudiera comprenderles.



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lunes, 3 de enero de 2011

Segundo Capítulo (parte 2)

Segunda parte del segundo capítulo (valga la redundancia). Espero que os guste.



- Hola amor- Lucas dio un beso corto en los labios a Lucía y esta sonrió

- ¿Qué tal te fue el día cariño?

El coche se puso en marcha y Lucas cogió el volante con una sola mano, como solía hacer normalmente.

- Agotador, hoy tuve las pruebas físicas de atletismo y me machaqué al máximo, ¿y el tuyo?
- Bah, normal, aburrido como siempre. ¿Te fueron bien las pruebas?
- Si, creo que del ocho no bajo
- Mi niño está hecho todo un deportista

Lucas sonrió y la miró.

- ¿Quién era ese chico que estaba contigo?
- Oscar, un compañero de clase
- No te miraba como un compañero de clase
- No empieces tonto- le dio un beso en la mejilla- si sabes que me encantas tú y sólo tú
- No me preocupa lo que te encante a ti, eso lo sé de sobra, me preocupa lo que le encante a él
- Si se propasa conmigo te doy vía libre para que le partas la cara
- Oh gracias, ya me quedo más tranquilo

Lucía comenzó a reírse mirando por la ventanilla del coche y Lucas la miró sonriendo. Aun no podía creer como podía haberla encontrado. Para él, Lucía era la chica más maravillosa con la que se había cruzado en la vida, y el simple pensamiento de no tenerla a su lado hacía que todo su mundo se tambalease. Lucía se giró hacia él y le sonrió.

- ¿Qué miras?
- Lo guapa que eres

Lucía sonrío más mordiéndose el labio y se puso un poco colorada.

- Me encanta cuando te pones así
- ¿Así cómo?
- Rojita -Lucas rió y Lucía se tapó la cara con las manos-
- Oh, vale ya por favor
- Vale vale- Lucas seguía riéndose- ¿qué hora es?

Lucía miró su reloj.

- La una y media, ¿a qué hora sale tu hermano del colegio?
- A las dos en punto
- Tenemos tiempo entonces- sonrío
- Tiempo... ¿para qué?- Lucas la miró pícaro
- Para... comprarme una piruleta

Lucas empezó a reírse y Lucía le siguió.

- Anda tonta, cuando aparque por la zona del colegio del enano buscamos una tienda de chucherías y te compro una piruleta
- Bien -Lucía dio palmitas y sonrío

A Lucas le encantaban todas y cada una de las distintas facetas que tenía Lucía. Era dulce y cariñosa con él, tenía carácter, sabía afrontar las situaciones difíciles con positivismo, y a parte de todo eso, tenía una vena infantil que hacía que se derritiera por ella.
Condujo hasta la calle paralela al colegio de su hermano y apagó el motor. Lucía le miró entre inquieta y divertida.

- ¿Chuches?
- Si vamos anda, que si no te doy tu dosis de azúcar te vuelves insoportable

Lucía le miró intentando no dejar escapar ninguna risa y con mucho esfuerzo consiguió hablar.

- Lo que ocurre es que tú también quieres una piruleta, y pretendes dejarme a mi como la obsesa por las chucherías

Lucas chasqueo los dedos.

- Me has pillado
- Lo sabía, soy demasiado lista- Se dio un beso en la palma de la mano y se tocó las dos mejillas haciendo dos sonoros muak

Lucas la cogió de la mano atrayéndola hacia él y le dio un beso dulce en los labios. Lucía noto como sus comisuras se relajaban y le rodeo el cuello con los brazos poniéndose un poco de puntillas mientras le seguía el beso. Después, le miró a los ojos y sonrió.

- Esto si que es un buen beso de saludo

Lucas le acarició la cara sonriendo.

- Para mi todos tus besos son mágicos

Lucía suspiró. Lucas era tan perfecto como ella siempre había soñado. Le hacía sentir viva y alegre. Un cosquilleo trepó desde su estómago hasta la parte izquierda de su pecho y tuvo la necesidad de estrecharlo entre sus brazos para que supiera todo lo que ella sentía por él. Aun no le había dicho nunca el famoso “te quiero”. La aterrorizaba dar ese paso. La última vez que lo había hecho, ella fue la que acabó por los suelos, y temía que, después de todo, volviera a suceder lo mismo. Pero con Lucas todo era distinto. Jamás había estado con un chico tan atento y cariñoso. Simplemente le encantaba. Lucas sonrío al sentir el abrazo de Lucía como si comprendiera que ella también sentía lo mismo que él pero no podía expresarlo en voz alta.

- ¿Quieres la piruleta?- susurró.
- Si, vamos

Lucía volvió a sonreír y tomándole de la cintura empezó a caminar a su lado. Lucas pasó su brazo por los hombros de ella y le dio un beso en la cabeza. Al llegar a la tienda, él abrió la puerta y la sujetó para que ella pasara, y tras comprar tres piruletas, salieron a la calle y caminaron de la mano hasta llegar a la puerta del colegio.








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domingo, 2 de enero de 2011

Segundo capítulo

¡Buenas tardes y Feliz año a todos! Bien, como os dije no sabía si subir el segundo capítulo de golpe o subirlo de poco a poco por aquí. He decidido que cada día subiré un fragmento aquí, así podreís ir leyendolo poco a poco. Espero que os guste.




2


Al terminar sus clases Lucía salió a la puerta de su facultad y buscó con la mirada el coche de Lucas. A simple vista había tantos coches que no pensaba reconocerlo, pero estaba segura de que si él había llegado ya, la estaría observando sentado en el asiento del conductor y le haría alguna señal. No escuchó ningún pitido ni vio ninguna luz fuera de lo normal por lo que rebuscó en su bolso su cajetilla de tabaco y se sentó en las escaleras a esperarle mientras se fumaba un cigarro. Javier tenía razón, tenía que dejarlo cuanto antes, y ya no sólo porque tanto Javi como Lucas lo detestaran, sino porque ella misma veía que poco a poco sus facultades físicas, que tan altas había tenido, iban disminuyendo como el agua de un río cuando llega el verano y se evapora. Como tantas otras veces, decidió que esa semana sería la última que iba a fumar mientras miraba como el humo del cigarro acariciaba sus dedos delicadamente impregnándolos de un olor que ni si quiera era de su agrado. Ya no recordaba el motivo por el que había empezado a fumar, pero lo que sí sabía era que cada vez que la nicotina abrazaba sus pulmones una calma la recorría por dentro y por unos momentos desaparecía esa hiperactividad tan propia de ella.
Justo cuando acababa de encenderse el cigarro alguien le tocó el hombro por detrás.

- ¡Dios que susto Oscar!
- Luci es que te embobas y claro, así te pasa después, que con que alguien te dé un toquecito en la espalda te da un paro cardíaco.
- Exagerado
- Realista

Lucía sonrío y Oscar la imitó. Oscar era una de las primeras personas con las que Lucía había hablado al entrar en la universidad. Desde el principio se habían llevado muy bien, y de no ser porque Lucía conoció a Lucas poco después de entrar allí, Oscar y ella habrían acabado juntos. Habían conectado desde el el primer momento y siempre estaban picándose mutuamente por ver quien de los dos era el más listo. A Lucía le parecía un chaval muy majo, e incluso podía decir que le atraía físicamente, pero por ahora con Lucas le iba genial, y no quería desperdiciar esos sentimientos que día a día se hacían más grandes.
Oscar se pasó una mano por su pelo de punta moreno y suspiro sentándose a su lado.

- Estoy cansado

Lucía le miró con los ojos abiertos y se río.

- ¿De qué? ¿De no hacer nada?
- Eh, me he levantado muy temprano hoy, y las clases me han agotado
- Pero si has llegado a tercera hora Oscar, qué me estás diciendo...
- Bueno, es verdad, pero dormí poco
- Si no salieras tanto de fiesta

Oscar abrió la boca y miró a Lucía poniéndose una mano en el pecho

- Cuidado, habló la chica que se encierra en casa todos los días

Lucía río imitándole.

- Soy más responsable que tú
- Eso no lo has pensado antes de decirlo
- Claro que si. Yo siempre pienso las cosas que digo, por eso existo

Oscar soltó una carcajada.

- He aquí el motivo por el que me considero una persona más inteligente que tú, tus bromas cada día son peores
- Ya claro, por eso no paras de reírte conmigo
- Yo no me río contigo- se puso serio- me río de ti
- Ahh, eres insoportable, ¿lo sabías?
- Algo me habían dicho, pero no suelo creérmelo. Reconócelo, soy la persona más maravillosa que te has podido encontrar en tu vida
- Que yo sepa no eres mi padre
- Y doy gracias por ello, de lo contrario me pasaría el día teniendo pensamientos incestuosos con mi hija
- Guarro
- Preciosa

Lucía le sacó la lengua y dio otra calada a su cigarro.

- Bueno, ¿y qué hace un bombón como tú sentada sola en las escaleras fumándose un cigarro?
- Lucas va a venir a buscarme
- Oh el Lucas que me quitó el primer puesto en tu corazón, no se lo perdonaré en mi vida

Un Seat Ibiza se paró justo en frente de ellos y bajó la ventanilla.

- Mi traductora favorita por fin te encontré, llevo media hora dando vueltas

Lucía sonrío a Lucas y le hizo un gesto para que esperara un momento mientras se volvía hacia Oscar.

- Fan número uno mío, me voy- le dio un beso en la mejilla- y recuerda, tú también ocupas una parte de mi corazón, pero no te lo creas mucho, es muy pequeña.

Oscar río devolviéndole el beso.

- El día que Lucas y tú lo dejéis estaré ahí el primero para conquistarte, no lo olvides

Lucía se levantó riéndo y se dirigió hacía el coche.

- No lo haré- y dicho esto, abrió la puerta del coche y se metió dentro dejando a Oscar sentado en las escaleras mirando como una de las pocas chicas con las que él podría mantener una relación se iba en el coche de su novio, del que, desgraciadamente para él, parecía estar muy enamorada.





Hasta aquí el fragmento de hoy, mañana subiré otro trozo. Si quereís contactar conmigo para darme vuestra opinión a cerca de los capítulos podeís hacerlo a través de mi email, es: dellacroix@hotmail.es

Os agradeceré cualquier tipo de comentario amigos.


Muchas gracias por seguirme.

Besos.




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