Y entonces, él la miró con una sonrisa pintada en los labios, y ella le correspondió sonriendo a su vez, perdiéndose en esos ojos del diablo. Fue una mirada breve pero intensa. Cargada de complicidad. Como se miran dos niños que saben que han hecho algo que no deberían hacer.
¡Margaritos míos! Cambié un poco esto que ya llevaba mucho sin meterme. Lo siento, mi vida ultimamente es demasiado agetreada para mi gusto... No creo que pueda volver a actualizar hasta después de Semana Santa dado que no voy a estar en mi casa, así que espero que disfruteís estas mini vacaciones y que descanseís lo máximo posible. A la vuelta comenzaré a subir el nuevo capitulo.
Muchisimos Besos
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