Parecía mentira que todo se hubiera esfumado. Fue tan breve el segundo en el que sus labios se habían rozado que ni si quiera podía recordar como era el tacto de estos. Y, sin embargo, ya no podría volver a revivir ese momento más que en sueños. Ahora no sabía hacia donde ir. Se encontraba totalmente perdido. Tanto que ni si quiera Lucía, que tantas veces lo había llamado, podría encontrarlo. Era tanta la impotencia que sentía por dentro que temía que en cualquier momento pudiera explotar y deshacerse en el aire. Sentía que el aire le faltaba y notaba esa presión en la nariz tan típica cuando las lágrimas acuden a tus ojos. Deseaba resistirse a lo imposible contradiciendo la realidad de un lugar alejado de lo cotidiano que carecía de sentido alguno. Porque era ella la que le otorgaba ese sentido a las cosas más comunes de mundo. Pero, para él, eso era algo ingenuo, pues ante el primer respiro de alivio todo volvía a llenarse con su nombre dejando tras de sí un rastro de silencio de besos y abrazos.
Besos
. M A R G A R I T A S . D E . P A P E L .

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