lunes, 3 de enero de 2011

Segundo Capítulo (parte 2)

Segunda parte del segundo capítulo (valga la redundancia). Espero que os guste.



- Hola amor- Lucas dio un beso corto en los labios a Lucía y esta sonrió

- ¿Qué tal te fue el día cariño?

El coche se puso en marcha y Lucas cogió el volante con una sola mano, como solía hacer normalmente.

- Agotador, hoy tuve las pruebas físicas de atletismo y me machaqué al máximo, ¿y el tuyo?
- Bah, normal, aburrido como siempre. ¿Te fueron bien las pruebas?
- Si, creo que del ocho no bajo
- Mi niño está hecho todo un deportista

Lucas sonrió y la miró.

- ¿Quién era ese chico que estaba contigo?
- Oscar, un compañero de clase
- No te miraba como un compañero de clase
- No empieces tonto- le dio un beso en la mejilla- si sabes que me encantas tú y sólo tú
- No me preocupa lo que te encante a ti, eso lo sé de sobra, me preocupa lo que le encante a él
- Si se propasa conmigo te doy vía libre para que le partas la cara
- Oh gracias, ya me quedo más tranquilo

Lucía comenzó a reírse mirando por la ventanilla del coche y Lucas la miró sonriendo. Aun no podía creer como podía haberla encontrado. Para él, Lucía era la chica más maravillosa con la que se había cruzado en la vida, y el simple pensamiento de no tenerla a su lado hacía que todo su mundo se tambalease. Lucía se giró hacia él y le sonrió.

- ¿Qué miras?
- Lo guapa que eres

Lucía sonrío más mordiéndose el labio y se puso un poco colorada.

- Me encanta cuando te pones así
- ¿Así cómo?
- Rojita -Lucas rió y Lucía se tapó la cara con las manos-
- Oh, vale ya por favor
- Vale vale- Lucas seguía riéndose- ¿qué hora es?

Lucía miró su reloj.

- La una y media, ¿a qué hora sale tu hermano del colegio?
- A las dos en punto
- Tenemos tiempo entonces- sonrío
- Tiempo... ¿para qué?- Lucas la miró pícaro
- Para... comprarme una piruleta

Lucas empezó a reírse y Lucía le siguió.

- Anda tonta, cuando aparque por la zona del colegio del enano buscamos una tienda de chucherías y te compro una piruleta
- Bien -Lucía dio palmitas y sonrío

A Lucas le encantaban todas y cada una de las distintas facetas que tenía Lucía. Era dulce y cariñosa con él, tenía carácter, sabía afrontar las situaciones difíciles con positivismo, y a parte de todo eso, tenía una vena infantil que hacía que se derritiera por ella.
Condujo hasta la calle paralela al colegio de su hermano y apagó el motor. Lucía le miró entre inquieta y divertida.

- ¿Chuches?
- Si vamos anda, que si no te doy tu dosis de azúcar te vuelves insoportable

Lucía le miró intentando no dejar escapar ninguna risa y con mucho esfuerzo consiguió hablar.

- Lo que ocurre es que tú también quieres una piruleta, y pretendes dejarme a mi como la obsesa por las chucherías

Lucas chasqueo los dedos.

- Me has pillado
- Lo sabía, soy demasiado lista- Se dio un beso en la palma de la mano y se tocó las dos mejillas haciendo dos sonoros muak

Lucas la cogió de la mano atrayéndola hacia él y le dio un beso dulce en los labios. Lucía noto como sus comisuras se relajaban y le rodeo el cuello con los brazos poniéndose un poco de puntillas mientras le seguía el beso. Después, le miró a los ojos y sonrió.

- Esto si que es un buen beso de saludo

Lucas le acarició la cara sonriendo.

- Para mi todos tus besos son mágicos

Lucía suspiró. Lucas era tan perfecto como ella siempre había soñado. Le hacía sentir viva y alegre. Un cosquilleo trepó desde su estómago hasta la parte izquierda de su pecho y tuvo la necesidad de estrecharlo entre sus brazos para que supiera todo lo que ella sentía por él. Aun no le había dicho nunca el famoso “te quiero”. La aterrorizaba dar ese paso. La última vez que lo había hecho, ella fue la que acabó por los suelos, y temía que, después de todo, volviera a suceder lo mismo. Pero con Lucas todo era distinto. Jamás había estado con un chico tan atento y cariñoso. Simplemente le encantaba. Lucas sonrío al sentir el abrazo de Lucía como si comprendiera que ella también sentía lo mismo que él pero no podía expresarlo en voz alta.

- ¿Quieres la piruleta?- susurró.
- Si, vamos

Lucía volvió a sonreír y tomándole de la cintura empezó a caminar a su lado. Lucas pasó su brazo por los hombros de ella y le dio un beso en la cabeza. Al llegar a la tienda, él abrió la puerta y la sujetó para que ella pasara, y tras comprar tres piruletas, salieron a la calle y caminaron de la mano hasta llegar a la puerta del colegio.








  . M A R G A R I T A S . D E . P A P E L .

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