- ¿No te intriga saber como es Luis?
Tatiana miró a Eva sonriendo.
- La verdad es que no, sólo quiero hacerte un favor recuerdalo ¿vale?
- Venga ya Eva, no me lo creo
- Pues creételo porque es así, no busco nada más allá que pasar una tarde agradable con un grupo de amigos
Si, Eva estaba conforme con la mentalidad que había adoptado hacia aquella cita a ciegas. En realidad si que tenía ganas de conocer a ese tal Luis y confirmar las ovaciones que su amiga hacía de él, pero no podía admitirlo delante de Tatiana.
Habían quedado en el centro comercial más próximo a su barrio. El plan estaba claro, primero irían a tomar algo a alguna cafetería y más tarde Tatiana ofrecería a Marcos ir a dar una vuelta para tener un poco más de intimidad con la excusa de ir a buscar algo que había olvidado en casa y entonces sería cuando Eva tendría que efrentarse a la situación de quedarse a solas con Luis y entablar una conversación con un completo desconocido. Eva tenía miedo de esa escena porque su timidez dejaba su mente en blanco en muchas ocasiones y prefería estar con Tatiana todo el rato, pero su amiga prefería estar a solas con su cita y ella ya había accedido a ayudarla, por lo que ahora no podía negarse.
- ¿En qué parte hemos quedado?
Acababan de entrar en el centro comercial y Tatiana parecía muy decidida a la hora de caminar hacia la cafetería más próxima a la puerta.
- Marcos me dijo que esperarían ya dentro tomando algo
Eva suspiró. El momento llegaba.
Las dos amigas entraron en la cafetería cogidas por el brazo y miraron a ambos lados buscando a los chicos con los que habían quedado.
- Allí están- Tatiana señaló hacia una esquina donde dos chicos, que aparentaban más edad que ellas, estaban sentados tomándose un café y charlando tranquilamente. Eva se fijó en ellos. Los dos eran morenos y no parecían nada feos. Se preguntó cual sería cual, pero no iba a tardar en descubrirlo.
- Hola chicas- sonrío uno de ellos levantándose y dándole un beso en la mejilla a Tatiana. Seguramente ese sería Marcos.
- Eva, este es Marcos- sonrío Tatiana mientras le miraba- y ese debe de ser su amigo Luis ¿no?
Luis se levantó para saludar a las chicas y Eva no pudo evitar sonrojarse al notar sus ojos oscuros clavados en ella.
- Si, ese soy yo. Un placer conocer a dos señoritas tan guapas
Tatiana río y Eva bajó un poco la mirada. Si que era guapo ese tal Luis. Marcos se sentó en su respectivo sitio y Tatiana se apresuró a sentarse a su lado. Eva miró el sitio libre que había al lado de Luis y sonriendo un poco se acomodó.
- ¿Qué queréis tomar?- preguntó Luis mirando directamente a Eva
- Yo quiero una fanta de naranja por favor- Tatiana ya había aproximado su silla a la de Marcos y al hablar puso su mano en el muslo de este mientras le miraba sonriendo.
- Yo una cocacola- sonrío Eva
Luis hizo como si apuntara todo en una libreta y se levantó para ir a pedir las bebidas. Eva miró a la pareja que tenía en frente sintiéndose algo incómoda. Marcos susurraba algo al oído de su amiga que hacía que esta sonriera mordiéndose el labio. Para evitar sentirse peor echó una ojeada al resto de bar. Un grupo de amigas tomaban algo mientras charlaban entre risas y gritos, probablemente de algún chico que hacía que sus piernas temblasen y se derritieran. También había un chico solitario escribiendo algo en su portatil y una pareja de ancianos. Eva observó a estos últimos. El hombre fumaba un cigarrillo mientras que la mujer leía un libro muy atentamente, de repente el hombre tocó el hombro de su mujer y esta le miro sonriendo, después se levantó tendiéndola la mano y le ofrecio su abrigo. Ambos salieron de la cafetería agarrados de la mano como si fueran una pareja de adolescentes. Eva envidió aquella imagen. Quería encontrar un chico que cuando fuera mayor la mirara de la misma forma que ese hombre miraba a su mujer.
- ¡Ya estoy aquí!
La efusividad de Luis sacó de sus pensamientos a Eva que pegó un brinco en la silla.
- Perdón, no quería asustarte
- No pasa nada, es que soy muy vulnerable- Eva sonrío a Luis que le devolvió el gesto con un guiño de ojo mientras se volvía a sentar a su lado. Mientras tanto la parejita feliz ya llevaban un rato explorando todos los recovecos de sus bocas. Eva y Luis les observaron durante un segundo y después se miraron a los ojos.
- Creo que sobramos un poco- sonrío Luis
- ¿Te apetece ir a dar una vuelta?- Eva se sorprendió de lo que acababa de decir, pero sin darse cuenta ya estaba saliendo de la cafetería acompañada de Luis. No conocía de nada a ese chico tan guapo pero lo cierto era que se sentía muy a gusto a su lado.
Caminaron despacio en silencio sin saber que decir durante unos minutos. El viento soplaba suave y hacía que los cabellos de Eva ondearan como una bandera. Había pocas personas por la calle caminando, la mayoría estaría aun en el trabajo o en sus distintas clases particulares. Viviendo en una ciudad tan pequeña todo el mundo tenía siempre algo más importante que hacer que dar un paseo tranquilo. A Eva le encantaba caminar cuando la calle estaba vacía, se sentía bien relacionándose con sus pensamiento. Miró de reojo a Luís. Era muy moreno de piel, no parecía ser español sino de alguna ciudad de América del Sur, pero su acento no parecía latino. Luis sorprendió a Eva poniéndose en frente de ella y mirándola directamente a los ojos sonriendo.
- ¿Te gustan las pelis de miedo?
Eva sonrío mirándole. Le gustaba ese desparpajo que tenía y su sonrisa era sincera.
- ¿Bromeas? Me encantan las pelis de miedo
Luis sonrió más aun.
- Acaban de estrenar una que me han dicho que está muy bien, ¿te apetece ir a verla?
-¿Ahora?- Eva empezó a dudar de si había sido buena idea salir de aquella cafetería con Luis. Le gustaba su compañía y se sentía muy cómoda, a pesar de que lo había conocido hacía a penas una hora, pero no quería interesarse por él tan deprisa. Además también estaba Aarón y no podía hacerle eso. Se estaba empezando a sentir realmente mal.
- Claro, ¿cuando si no?
Le observó durante unos segundos. Su sonrisa provocó algo en ella que evitó rechazar la propuesta. No podía tener miedo a un suponer. Debía aprovechar los momentos saboreándolos poco a poco y divertirse lo máximo posible, para algo era una adolescente. Si no vivía su vida ahora, ¿cuándo iba a hacerlo? Quizás Luis no buscaba nada más allá de una tarde agradable de cine con una amiga, no tenía que sacar falsas conclusiones. El hecho de que Luis fuera un chico muy atractivo no significaba que fuera a besarle ni nada por el estilo. Respiró hondo y le sonrió.
- Tienes razón, de todas formas no tenemos nada mejor que hacer hasta que nos llamen los tortolitos para volver a casa, así que ¿por qué no pasar del frío en una sala de cine?
- Vamos pues- Luis empezó a andar sin dejar de sonreír
. M A R G A R I T A S . D E . P A P E L .
No hay comentarios:
Publicar un comentario