sábado, 19 de marzo de 2011

Cuarto Capítulo (Parte Final)

Cuando Eva salió a la calle miró a ambos lados para ver si veía a Eric. Una figura corría por el lado derecho y Eva le reconoció en seguida.

- ¡Eric!- gritó para que la escuchara

Eric se giró y se quedó parado en el sitio viendo como su hermana corría hacía él.

- ¿Qué haces tú aquí?- le preguntó cuando llegó hasta el lugar en el que se había parado
- El maratón de Madrid- respondió Eva con la respiración entre cortada de la carrera
- ¿Cómo?- Eric no la entendía

Eva respiró hondo y miró a su hermano.

- Casualmente estaba en la misma sala de cine en la que te ha dado ese ataque de histeria y has gritado, y al ver que eras tú he dejado a mi cita plantada por venir a socorrerte hermanito -le sonrío

Eric se quedó sin palabras. Demasiada información en tan pocas palabras. ¿Cita? ¿cine? ¿a quién ha dejado plantado?

- ¿Hola?- Eva le pasó una mano por la cara para que saliera de su shock
- ¿Qué cita tenías tú?- consiguió decir al final Eric

Eva bufó.

- ¿Me estás diciendo que acabas de pegar un grito en medio de una sala de cine y lo único que te interesa es con quién estaba yo allí? ¿Se puede saber qué te pasaba?

Otra vez la misma pregunta. Eric estaba empezando a cansarse de que la gente se preocupara tanto por él, necesitaba su espacio para pensar detenidamente en lo que sentía o dejaba de sentir, pero al mirar a su hermana a los ojos supo que a ella no podría engañarla.

- He visto a Lucía en el parque...

Los ojos de Eva se abrieron de par en par. Lucía, cuánto tiempo sin escuchar ese nombre con la voz de su hermano. Ahora quizás entendía todo. Cogió a Eric del brazo y le dio un beso en la mejilla.

- Vamos a casa ¿te parece?- sonrió

Eric asintió y se dejó guiar por su hermana caminando despacio. Ninguno de los dos habló en todo el trayecto. Eva sabía que Lucía para su hermano era un tema muy frágil y prefería dejarle su espacio y Eric agradecía ese silencio para poder ordenar sus pensamientos. Al día siguiente debería de dar muchas explicaciones a Mel y aun no sabía ni qué tenía que decirle, y por otra parte, no podía quitarse de la cabeza a Lucía, ni lo feliz que se la veía al lado de ese nuevo chico.
Lo que aun no sabía Eric es que esa no iba a ser la última vez que viera a Lucía.








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