domingo, 13 de marzo de 2011

Cuarto Capítulo (Parte 4)

A esa misma hora en el mismo cine al que Eva y Luis se dirigían, Eric estaba comprando unas entradas para ver una película de miedo que a Mel se le había antojado. El terror no era su fuerte, pero necesitaba desconectar un poco después de lo que había visto y qué mejor que un poco de tensión para olvidarse de todo, aunque sólo fuera por unas horas. La cola no era muy larga pero la chica que estaba atendiendo en la ventanilla parecía un poco torpe y tardaba en atender a cada cliente al menos diez minutos. Mélani había decidido ir a por palomitas mientras tanto para no llegar tarde a la película que tan deseosa estaba por ver. Según esperaba que llegara su turno no podía dejar de darle vueltas a lo extraño que notaba a Eric desde que se habían marchado del parque. Estaba distraído, ausente y callado, más incluso de lo que solía ser. Arriesgando diría que incluso le notaba triste, y le daba pánico tener que volver a pasar por la misma fase en la que se lo había encontrado cuando volvieron a entablar relación. Ver a Eric tan alicaído la hacía sentirse frustrada por no ser capaz de hacerle sonreír, pero esa fase ya estaba superada, o al menos así lo creía ella.
Una niña delante de Mélani lloraba a su padre para que le comprara una chocolatina. Sus sollozos estaban tan logrados que si por ella fuese le habría comprado más de una ya, pero el padre se negaba en rotundo a comprarle el dulce intentando convencerla de que si se lo comía se le picarían los dientes. ¡Menuda gilipollez! Los niños debían tomar chocolates y caramelos aprovechando que aunque se comieran toneladas no iban a engordar. Mélani se moría de ganas casi todos los días de comprarse una bolsa de chucherías tan grande como la que solía comprarle su madre cuando la llevaba al cine de pequeña, pero no podía permitirse el lujo de más de una debido a su tendencia a engordar, y ante todo quería estar guapa para poder atraer a Eric y que este no volviera a alejarse de ella como ya había sucedido en una ocasión. Cierto era que ella misma había sido la causa de la ruptura al acostarse con Javier, pero Eric ni si quiera la miraba y el hecho de que poco después se enterara que a penas tres semanas después se estaba viendo con Lucía no le hizo ninguna gracia. Es más, se había enfadado tanto que incluso había cortado toda amistad con Lucía y no había querido volver a saber nada de ella. El día que volvió a encontrarse con Eric pensó que ella podía haberle hecho daño y sintió como la sangre le ardía por las venas, pero más a delante se enteró que, al contrario de lo que había imaginado, Lucía seguía siendo tan buena persona como siempre y había sido Eric el que había desaparecido de la vida de esta.

- Ya tengo las entradas- Eric apareció de la nada irrumpiendo en sus pensamientos y haciendo que Mel se sobresaltara- ¿Cuánto te queda?
- Dos personas más- consiguió responder cuando se recuperó del susto

Eric asintió y esperó con ella la cola en silencio. Mélani le observó de refilón. Era obvio que algo rondaba su mente, y se moría de ganas por saber que era. Siempre había querido tener el superpoder  de leer la mente a los demás. De esa forma nunca nadie se sentiría defraudado por ella y podría complacer a tantos como quisiera, y por su puesto también podría saber que era lo que pensaba Eric en cada momento y podría hacerlo realmente feliz.
Después de que el llanto de la niña se alejara con el toca huevos del padre sobreprotector Mélani pidió dos paquetes de palomitas con un Nestea y una Coca Cola Light. Pasó a Erico sus cosas y pagó antes de coger las suyas con cuidado de no tirar nada al suelo.

-¿Qué sala es?
- La número cinco, hay que coger el ascensor que está al final de este pasillo
- Pues vamos ¿no? Que a este paso nos perdemos el principio – Mélani le sonrió y Eric a duras penas le devolvió la sonrisa. No le apetecía en absoluto estar con Mélani en esos momentos, y mucho menos ir al cine con ella, aunque eso le ayudara a olvidarse de Lucía. Necesitaba una tarde de reflexión tirado en la cama escuchando música que le hiciera relajarse. Necesitaba pensar en lo que había visto, pensar en Lucía, y en por qué el corazón le había dado un vuelco al volver a verla. Si él había sido el que había tomado la decisión de alejarse de ella fue porque en ese momento creía que sería lo mejor, pero ¿y si se había equivocado?

Se montaron en el ascensor y tras pulsar el botón Mel cogió de la mano a Eric presionándola suavemente. Quería expresarle que pasara lo que pasara podría contar con ella, pero este seguía impasivo mirando hacia las puertas del ascensor. La sala se encontraba justo en frente y caminaron de la mano en silencio hasta la entrada. Eric buscó en su bolsillo las entradas para comprobar los asientos que tenían y se dirigió hacia ellos.

- Son estos Mel

Mel estaba ya cansada de su actitud pasota y prefirió sentarse en el que le correspondía sin decir nada más. Estaba empezando a molestarse con Eric, de buenas a primeras se había vuelto a encerrar a su mundo y esa cara de su novio le aterraba de verdad.


. M A R G A R I T A S . D E . P A P E L .

No hay comentarios:

Publicar un comentario