jueves, 3 de febrero de 2011

Tercer capítulo (tercera parte)

Mientras tanto, Eric estaba tumbado en su cama mirando hacia el techo mientras escuchaba música.
Había quedado a las 5 con Mel y aun quedaba una hora. Ese día no les habían mandado muchos deberes en clase y prefería descansar un rato y hacerlos por la noche.  Pensaba en Mel, en su relación, en cómo había cambiado todo desde que volvieron a empezar a salir. Su traición le había dolido mucho pese a que por aquel entonces ya no sentía lo mismo por ella que en un principio, y aun le costaba confiar en ella del todo. La verdad es que su separación le había hecho darse cuenta de que, en realidad, Mel no era su prototipo de chica.
Todo había comenzado el día que Mel le presentó a Lucía y a Javier. Lucía era una vieja amiga de Mel y Javier un amigo de esta. Al verla, Eric había sentido como el estómago le daba un vuelco. Era una chica muy atractiva, pero lo que más le llamó la atención era la naturalidad con la que hablaba y su sonrisa. Poco a poco y sin darse cuenta, Eric fue enamorándose de Lucía sin que ella lo supiese. Era su secreto, y jamás nadie debía enterarse ya que no quería hacer daño a Mel. Pero los sentimientos lo cambian todo, y aunque el no quisiera, su relación con Mel fue enfriándose con el paso del tiempo. Dejó de existir ese brillo en la mirada, sus besos cada vez eran menos dulces y más rápidos, no la abrazaba, no sentía mariposas en su tripa y ni si quiera tenía ganas de quedar con ella para verla. Además, el hecho de que consiguiera el número de Lucía y la llamará no facilitó las cosas con Mel. Las conversaciones telefónicas cada vez daban más de si e incluso alguna vez quedaron para ir a tomar una cerveza. A Eric le encantaba esa chica, no tenía duda de ello. Aun no la conocía del todo pero sabía que tenía que rozar la perfección con las yemas de sus dedos. Era graciosa, cariñosa y confidente.  Una de esas tardes que quedaron, Eric se desahogó con Lucía contándole cómo iban las cosas con Mel. Ella lo escuchó en silencio y cuando acabó de contar la historia le aconsejó que siguiera su corazón para poder ser feliz completamente. A partir de ese momento algo cambió entre ambos. Se llamaban y se veían más a menudo, siempre como amigos, aunque ambos eran conscientes de la tensión sexual y el sentimiento que flotaba en el aire y que día a día iba creciendo.
Mélani no era tonta, y percibía perfectamente como Eric se iba alejando de ella sin que pudiera evitarlo. Se sentía tan impotente por no ser capaz de llamar su atención que incluso llegó a emborracharse e ir a buscarlo a su casa en plena noche gritando que lo amaba y despertando a todo el vecindario. Eric no podía seguir así. Lo que sentía por Lucía cada vez era más fuerte y cuanto más tardara en hablar con Mel más daño le iba a hacer, además esa chica le agobiaba muchísimo. Una noche que quedaron para ir a dar una vuelta, Eric se armó de valor para contarle que ya no sentía lo mismo por ella, pero, justo en el momento en que iba a empezar a hablar, Mel paró en seco y desvió la mirada hacia el suelo.

- Tengo que hablar contigo Eric...

Eric la miró extrañado. ¿Habría hablado con Lucía y esta le habría contado todo sobre las llamadas telefónicas y las quedadas?

- Yo también quiero decirte algo
- Déjame decírtelo primero, porque sino no voy a ser capaz
- Está bien- se resignó Eric. Ya estaban todas las cartas en juego- Dime
- Bueno... ¿Te acuerdas de Lucía y de Javi?
- Si, me acuerdo - ¿cómo no se iba a acordar? Estaba en proceso de enamoramiento de Lucía, pero ¿Mel sabía eso?
- Pues... Eric, no sé que nos ocurre, pero cada día te noto más alejado de mi y eso me duele mucho. No sé, tengo muchas cosas en la cabeza, pero me he portado muy mal contigo

Eric comenzó a sentirse mal. Ella no era la que se había portado mal con él, era justamente al contrario. Él era el que había quedado con otra chica a sus espaldas, que para colmo era su amiga. Si, no habían hecho nada, pero él deseaba besarla a cada momento y se retenía por el simple hecho de no fallarle a Mel.

- Tú no te has portado mal conmigo Mel, no digas tonterías. Es verdad que estoy distanciado de ti, pero es que es lo que te quería decir... no sé si siento lo mismo que sentí cuando empezamos con todo esto

Mel suspiró y una lágrima rodó por su mejilla. Eric la apartó con cuidado y la miró fijamente a los ojos. Se sentía fatal al verla así, pero creía que era mejor ser sincero.

- No llores por favor
- Eric, me he acostado con Javi

Shock. ¿Cómo? ¿Había escuchado bien? No podía creer lo que estaba oyendo. Él sintiéndose mal porque había estado quedando con Lucía y resulta que su novia se había acostado con otro.

- ¿Qué?
- Yo... lo siento de verdad Eric, no sé cómo ha pasado. Te notaba raro y me sentía mal, pensé que había dejado de atraerte y necesitaba hablar... fui a buscar a Lucía el otro día para desahogarme pero no estaba en casa y en el camino de vuelta me encontré con Javi. Me vio llorando y me ofreció tomar una copa en su casa...
- Y de paso un buen revolcón entre sus sábanas ¿no?
- No seas así por favor... - comenzó a llorar más
- ¿Que no sea cómo Mel? Me acabas de decir que te has acostado con otro tío y pretendes que te de una palmadita en la espalda y te diga “todo bien, no te preocupes”. Pues lo siento, pero no voy a hacer eso
- Yo no quería, de verdad... Pero estaba tan mal ese día

Eric no cabía en si. Todo se le había venido encima en un momento.

- ¿Y te sentiste mejor después?
- No, todo lo contrario
- Faltaría más
- De verdad que lo siento Eric

Eric miró fijamente a Mélani. Parecía realmente afectada, pero eso no borraba el hecho de que se había acostado con otro estando con él. Podría aguantar muchas cosas, pero si de algo estaba seguro es que no iba a consentir tener cuernos. La fidelidad era un aspecto esencial para él en una relación. Como todo el mundo, Eric también había vivido situaciones en las que una chica guapa se le había acercado con la intención de coquetear con él, pero si estaba con una persona se volcaba al cien por cien. Por muy mal que fueran las cosas, lo último que se pasaría por la cabeza sería engañar a su pareja. Suspiró.
Mélani lloraba en silencio. Tampoco ella sabía que decir o hacer. Sabía que lo había hecho mal, muy mal, pero se sentía tan impotente viendo como Eric tan si quiera la tocaba con pasión que al darse cuenta de la forma en que la miraba Javi no pudo resistirse. Necesitaba sentirse deseada.

- Mel, esto no funciona. Ya no funcionaba desde hacía un tiempo, pero ahora, después de todo, yo no me veo capaz de seguir luchando por esto
- No me digas eso por favor... -se limpió las lágrimas de las mejillas- Yo te quiero, no quiero perderte, no puedo estar sin ti, te necesito
- El problema es que yo ya no siento lo mismo, y aunque no hubiera pasado esto que ya colmó el vaso, tarde o temprano hubiera hablado contigo para decirte que no podía seguir. De hecho, hoy venía con esa intención... y ahora estoy más seguro aun
- Entonces ¿Ya está? ¿No puedo hacer nada para que me perdones?
- Sabes de sobra que esas cosas no puedo olvidarlas...

Después de ese día nada volvió a ser igual entre ellos. Pero, hacía cinco meses, tuvo una época tan mala que al volverse a encontrar con Mel olvidó de cierta manera todo lo sucedido y se aferró a ella con todas sus fuerzas. Con mucha paciencia y a base de cariño, Mélani le ayudó a salir de esa fase depresiva en la que había caído sin darse cuenta, y por eso mismo le estaba tan agradecido. Nunca había vuelto a confiar tanto en ella como lo había hecho la primera vez, pero el hecho de que le tendiera la mano después de todo en ese instante hizo que su ternura por ella volviera a nacer.

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