martes, 1 de febrero de 2011

Tercer capítulo


- Jorge III junto al Parlamento creyó oportuno que los colonos también deberían prestar ayuda a la reconstrucción del ejercito. Ese fue el detonante de la independización de América...

Eva no podía soportar otro segundo más escuchando ese somnífero de voz que hacía que sus párpados se cerrasen sin que apenas pudiese controlarlo. Miró el reloj y suspiró al ver que aun le quedaban veinte minutos más de esa dulce amargura. Su cuaderno estaba lleno de dibujos de corazones y frases de canciones que le ponían la piel de gallina. Todas ellas le recordaban a él, y era por esa misma razón por la que no se cansaba de oírlas una y otra vez. Él. Tan ambiguo y reservado. Tan extraño y sorprendente. Era capaz de hacer subir y bajar su autoestima en cuestión de segundos. No vacilaba ante ninguna de sus acciones, no dudaba a la hora de elegir. Directo, claro, conciso. Hacía que se estremeciera, que las rodillas le temblaran, que no supiera reaccionar cuando sus ojos se posaban ella. La cohibía.

- Chss

Miró hacía atrás y vio como Tatíana le hacía señales con un papel. Iba a tirárselo en cuestión de segundos y tendría que ser rápida si no quería que la profesora se diera cuenta de que no estaba atendiendo. Tal y como había supuesto, en menos de un minuto una bolita de papel rodó a sus pies. Eva fue rápida y se agachó en seguida cogiéndola y guardándola en su estuche. Después de volverse a girar y sonreír a su amiga, se dispuso a desdoblar el papel y lo estiró pegándolo todo lo que pudo contra su libro.

Hoy e kedao con Marcos. Tiene un amigo k se llama Luis, x lo visto esta buenísimo tía. Kieren que salgamos los cuatro, y siento decirte k le he dixo que si

Eva bufó meneando la cabeza y echó una mirada de desaprobación a Tatiana. Esta juntó sus manos y movió los labios diciendo “por favor” sin pronunciar ni un solo sonido. Cogió su pilot negro y respondió justo debajo.

Ni muerta. Cuantas veces tengo que decirte k tengo novio?

Hizo una bola con el papel y, aprovechando que la profesora escribía algo sobre las treces primeras colonias que se independizaron en la pizarra, la tiró para atrás. Tatiana leyó lo que ponía y poco después el papel volvió a caer sobre la mesa de Eva.

Hazlo x mi tía, Marcos me gusta muxo y no tienes xk hacer na con Luis, solo entretenerlo mientras yo m pierdo con el otro

Eva se mordió el labio. Era cierto que no tendría por qué hacer nada, pero sabía que no le iba a gustar ni un pelo a  Aarón. Aunque pensándolo mejor, tan sólo llevaban dos semanas viéndose, y podría decirle que iba a ir a dar una vuelta con Tatiana. Así cumpliría con ella y no dejaría de decirle la verdad.

Un dia de stos me matas a disgustos, k kede claro. A k hora y donde?

El papel volvió a sobrevolar la clase. Pero esta vez, Eva no se dio cuenta de que justo en el instante en que lo tiró la profesora la estaba mirando.

- ¿Otra vez andáis con conversaciones ajenas a mi clase? Veo que cada día os interesáis más por mis lecciones ¿verdad?

La clase entera se giro para mirar a Eva y esta notó como sus mejillas se encendían ante la mirada atenta de todos. Tatiana levantó la mano y la profesora le miró con semblante serio.

- Ha sido mi culpa, yo he empezado, y como bien sabe usted es de mala educación no prestar atención a una persona que le está hablando
- ¿Y si lo es hablar mientras otra persona intenta dar una clase?

Tatiana se encogió sobre si misma.

- Supongo que no...
- ¿Supone?
- No profesora, no es de buena educación, disculpe

La profesora se cruzó de brazos mirando a las dos chicas y se quitó las gafas.

- La próxima vez que tengan algo más importante que decirse que mi clase no se molesten ni si quiera en asistir

Eva no podía levantar la vista de su libro. En esos momentos lo que más hubiera deseado era levantarse y salir corriendo de aquella clase que no hacía otra cosa más que cuchichear sobre lo que podría haber escrito en esa nota, pero la profesora decidió no darle más leña al asunto y continuar con su clase, no sin antes haber hecho una anotación sobre ellas en su cuaderno negro.
Cuando la clase terminó, Eva recogió sus cosas lo más rápido que pudo y salió disparada por la puerta. Tatiana, al ver que su amiga no la esperaba, corrió tras de ella.

- ¿Dónde vas con tanta prisa?

Eva la observó mientras se recuperaba de la carrera que acababa de realizar para alcanzarla.

- A desaparecer de todo el espectáculo que hemos montado
- No dramatices que no es la primera vez que nos pillan
- Pues por eso mismo, a este paso me va a quedar hasta recreo, y a ver como me presento yo en mi casa con esas notas
- Mejor no pienses en eso. He quedado con Marcos a las seis y media en el centro comercial que está al lado de mi casa, sigues con la idea de venir ¿no?
- No sé... -Eva miró al suelo
- Oh venga, estabas ya convencida. Además, ¿no tienes curiosidad por saber cómo es Luis?
-  ¿Qué parte de la frase “tengo novio” no entiendes?
- Primero, no tienes novio, el hecho de haber salido un par de veces con un tío no te hace estar en el grupo de las amargadas, y segundo, mirar es gratis, y si encima el chico resulta ser majo pues mejor que mejor. Si no vienes vas a acabar arrepintiéndote y lo sabes.

Tatiana la miró sonriendo y Eva se dio cuenta de que, en realidad, llevaba toda la razón del mundo. Aarón aun no le había hablado de una relación estable y ella ya estaba haciendo planes de futuro sobre su vida junto a él. Seguramente él estaría ahora mismo en la barra del bar de su padre ligando con alguna clienta para que le dejara algo más de propina y ella andaba comiéndose la cabeza sobre si quedar o no con un par de amigos.

- Vale, tienes razón

Tatiana pegó un salto de alegría y ahogó un grito abrazándola.

- ¡Eres la mejor amiga que tengo! Pásate por mi casa a las seis y me ayudas a terminar de arreglarme- le plantó un beso en la mejilla y salió corriendo hacia la salida
- Me debes una, que lo sepas- gritó Eva, pero Tatiana estaba demasiado lejos ya para oírla y probablemente su mente ya no estaría en esa dimensión, sino en su enorme vestidor haciendo un inventario de toda la ropa que tenía. Volvió a andar en la misma dirección en la que lo había hecho su amiga hacía apenas unos segundos y sintió como empezaba a ponerse nerviosa ante su supuesta “cita a ciegas”

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